sábado, septiembre 27, 2008

Centenario del Nacimiento del Poeta Luís Carlos González

Colombia, Risaralda y su capital conmemoraron el pasado viernes 26 de septiembre, el centenario del nacimiento del Maestro Luís Carlos González, con una serie de actividades entre las que se destacaron las sesiones solemnes del Concejo de Pereira y de la Asamblea Departamental.
Durante las mismas, los ponentes de las iniciativas que vincularon a los dos entes territoriales a la celebración de la efemeride, el concejal Alonso Molina Corrales y el diputado Ernesto Zuluaga Ramírez, pronunciaron sendos discursos que a continuación transcribimos:
LA NOSTALGIA PRESTADA Y EL MAESTRO LUÍS CARLOS
Por Alonso Molina Corrales
Me acontecen cosas que a veces parecen mágicas.

En alguna ocasión, en una crónica, vinculé mi llegada a Pereira con el deceso del Maestro Luís Carlos González, pues arribé a la ciudad por primera vez, cuando ésta lo despedía con aguacero y en medio de grandes expresiones de dolor.

Para ese momento, mi bohemia precoz me había facilitado algún conocimiento sobre el poeta y sus letras convertidas en bambucos y el ramal paisa de mi árbol familiar, tenía ubicado al maestro y su obra en el altar de sus afectos literarios, junto con Jorge Robledo Ortiz y Carlos Castro Saavedra.

El romance que la opinión pública tuvo con el presidente Belisario Betancurth al comienzo de su mandato, contribuyó a que la figura del maestro se visibilizara más allá de los círculos literarios y musicales, gracias al especial afecto que el mandatario le expresó en diversas ocasiones.

Yo, como buen consumidor mediático e interesado en los asuntos del poder, tomé atenta nota de esa relación, que de algún modo retrataba la personalidad del dirigente conservador.

Pero el antecedente más impactante tuvo que ver directamente con una canción que conocí en un momento muy especial de mi juventud bugueña. Empezaba a mostrarse el sol luego de una prolongada velada con aguardiente, canciones y poesía en la vieja cartuja de mi primo Hernán Mejía Arango, cuando alguien entonó acompañado por un tiple: “Cuando prendió la mañana candela sobre los cerros, te fuiste como la dicha que siempre se va en silencio…”, para que luego de una serie de estrofas nostálgicas culminara cantando: “cuando la luz de la tarde, se la roban los luceros y no queda en el rancho más que un montón de recuerdos, si pregunta el corazón, que cómo se escribe un verso, casi que grita tu nombre la mirada de mi perro”. Así conocí una de las más bellas letras de Luís Carlos González, Sin Palabras o los Ojos de mi Perro, que después inmortalizaría mi paisana Beatriz Arellano.

Luego de unos días, el anfitrión de esa tenida mágica me contó que leer la poesía del poeta pereirano y escuchar los bambucos compuestos gracias a su inspiración lírica, era algo litúrgico en su familia, por la admiración que su padre -un paisa de esos que tienen finca en el cielo y una tienda en el sol- le tenía a González y su obra y sobre todo, por la emoción que causaban en el alma de su progenitor, las estrofas de La Ruana.

Me contó con lágrimas en los ojos, que cuando éste agonizaba, víctima de un cáncer feroz, le dijo: Mijo, yo no quisiera morirme sin haber escuchado La Ruana. A lo que mi primo le contestó: No se preocupe papá, que no demoran en ponerla en la radio. Al poco tiempo, desde el pasillo que daba acceso a las habitaciones de la casa de la avenida Roosvelt, un trío empezó a interpretar el bambuco con música de José Macias y la letra inmortal de Luís Carlos González. Mi padre expiró tranquilo esa misma tarde, precisó mi primo.

Cuando llegué a Pereira esas eran las nociones que tenía sobre el Maestro. Una mezcla de información literaria y una experiencia vivencial que había impresionado mi alma joven, sin mucha comprensión, pues en últimas me parecía que todo lo que el poeta representaba era cosa de la cultura paisa; un compendio de creencias, historias y tradiciones un tanto lejanas para mí, a pesar de mi ascendencia antioqueña.

Solo fue cuando empecé a vivir a Pereira y a exponerme al irresistible encanto de su gente, que empecé a experimentar algo increíble y conmovedor, que yo he llamado la nostalgia prestada y que creo, es un fenómeno asociado con la transacción espiritual que hace el inmigrante con el medio que lo acoge con calidez.

Gracias a la obra de Luís Carlos González y al testimonio de personas cercanas a él, que luego me honraron con su amistad, hice un curso acelerado de pereiranismo, reforzado eso sí, con sesiones nocturnas en ese taller del alma que fue para varias generaciones el legendario Páramo de Eleazar Orrego; la misma tienda de esquina que recibía al poeta y sus amigos, en esa bohemia inocente de aquellos años que terminamos añorando sin haber vivido.

Me preguntaba el por qué de ese raro fenómeno, pues no entendía esa sensación de nostalgia agridulce por unas épocas que no fueron las mías y en una tierra donde no había nacido.

La búsqueda de una respuesta hizo que me encontrara cara a cara con una parte oculta de mi identidad, para reconocer mi ascendiente paisa, con toda su carga genética, como algo de trascendencia en mi forma de sentir, pensar y actuar.

Sobre todo, entendí que el vínculo con esa tradición de trabajo incansable de los antioqueños, era la angustia existencial que me impidió que sucumbiera ante los peligros del hedonismo y los ofrecimientos de los dueños del atajo. Estoy seguro, pudo más el arriero que le da perrero a mi alma y determinó que mi existencia fuera útil y plena, que los demonios que torcieron y frustraron las vidas de tantos de mis contemporáneos.

Ese encuentro con una parte de mi lo tuve gracias a lo que representa Luís Carlos González y tantos otros escritores y poetas que me introdujeron en esa especial forma de ver la vida que tienen los pereiranos y en esa disposición, ese aprestamiento a servir, a vincularse a lo común, a lo público, que los caracteriza y que también está presente en la vida y obra del poeta.

González Mejía fue un hombre cívico y puso al servicio de lo que el pensaba que debía ser Pereira, sus dotes líricas, su prestancia como periodista y su compromiso como activista.

Por eso él es uno de los forjadores de lo que yo he denominado la etapa heroica de la historia de la capital de Risaralda, no solo porque haya sido protagonista de las gestas cívicas que honran la historiografía local y refuerzan el especial discurso axiológico que de ella emana o porque haya hecho de textos inolvidables como Retocando Imágenes, un compendio de crónicas para la nostalgia prestada.

También porque fue un hombre crítico, que señalaba lo que no estaba bien, aún en verso. “Porque se volvió ciudad, murió mi pueblo pequeño, el de calles empedradas y amplios balcones al viento…”, decía el maestro, para luego enumerar las lacras que supone el crecimiento de la aldea de sus amores, en su “Maldita sea la ciudad”, bambuco que suena a denuncia en la voz de Lilian Salazar Chujfi, con el acompañamiento de la guitarra de Orlando Vásquez.

Luís Carlos González no fue el poeta lelo en sus abstracciones aéreas. Fue modelador de la época que le tocó vivir con intensidad, con esa intensidad propia de los pereiranos y que yo comparto como uno más de los que hemos sumado nuestra suerte a la de esta tierra bendita, que nos permitió trabajar y entender que el honor está en servir y en sentirse parte de algo que es superior a uno mismo, como lo es Pereira.

Por eso, cuando mi amigo, el periodista Luís Alberto Ruiz Peñuela, en nombre de la Fundación Luís Carlos González y a instancias del señor alcalde Israel Alberto Londoño, me pidió que impulsara el acuerdo por medio del cual el municipio de Pereira se vinculaba al centenario del nacimiento del poeta mayor, sentí otra vez la magia que acompaña algunos sucesos de mi vida. Sentí que de esa manera, se reconfirmaba esa condición de pereirano por convicción que me honra y me compromete y me lleva a agradecer en todo momento el hecho de haber venido a templar en esta tierra de promisión.

Mil gracias
IMPOSIBLE NO PONERLE MUSICA A LOS POEMAS DEL MAESTRO
Por Ernesto Zuluaga Ramírez
La Asamblea Departamental de Risaralda ha querido liderar el proceso de exaltar en su debida forma una efemérides asociada a quien representa sin ninguna duda un ícono en la cultura de nuestra ciudad y nuestro departamento: Los cien años del natalicio de LCG.

Él es el poeta de la raza, el de la historia, el de la pereiranidad. Así lo hemos apreciado y reconocido los que hacemos parte de esta tierra y de su desarrollo.

Es imposible separar a LCG de nuestro pasado. Van tan intimamente ligados, que evocar a cualquiera de los dos termina siendo igual.

Nuestros hijos y nietos y las futuras generaciones tendrán en los versos de LCG el mejor referente para recrear lo que fue la infancia de nuestra ciudad, para repasar las vivencias y las circunstancias que forjaron el carácter y la idiosincrasia de los pereiranos.

Particularmente, en mi caso, reconozco en el bardo al cultor del costumbrismo, al cantor sencillo y cristalino que encontraba siempre un verso para contar cada anécdota y cada hecho que sucedía en la pujante Pereira del siglo XX. Por su pluma desfilaron los sitios, los hechos, las personas y todo lo que sucedía en su entorno muy antioqueño de costumbres, y muy cafetero y campesino de vivencias. Pero por sobre todo, pereirano de sentimientos.

Nadie sintió mas suya la condición de hijo de esta tierra, ni ha expresado con mayor riqueza lo que significamos para el mundo. De LCG nacen nuestros apellidos: querendona, trasnochadora y morena.

La describió con adjetivos que están tallados indelebles a su historia. Fértil Pereira. Por derecho es pereirano todo al que a sus lares llega. Aquí no hay forasteros ni Pereira tiene puertas.

LCG abriga en sus versos los valores de nuestra raza, y nos deleita con descripciones muy exactas que recrean la adolescencia de esta ciudad.

Era imposible que el sentimiento de nuestras gentes y que sus músicos y cantantes no echaran mano de sus versos para cantarle nuestra tierra. A LCG lo asociamos irremediablemente con nuestra música. LCG es bambuco, es tiple y guitarra.

Pero pocos saben que jamás compuso una canción. Que no fue compositor. Que el papá de bambucos y pasillos fue en verdad escritor, bardo y poeta que dió inspiración a nuestros músicos y cantores y arrancó notas a los tiples y guitarras de bohemios y serenateros.

Mi casta, La Esquina, Compañero, Vecinita, Muchachita Pereirana y muchas canciones más fueron entonces compañeras inseparables de nuestros romances juveniles, y lo seguirán siendo por siempre en nuestros corazones y en nuestros sentimientos pereiranos.

A quién de nosotros no se le eriza la piel, cuando lejos de esta tierra, escuchamos las notas de “La Ruana”?. Se despierta el arraigo y el sentimiento pereirano. Se arruga nuestro corazón y anhelamos entonces sucumbir a la dulce maldición del Padre Cañarte: El que de Pereira se va, a Pereira vuelve.

Este bambuco es y será siempre casi el himno de Pereira.

La historia de nuestro departamento también está ligada eternamente a nuestro poeta. El himno de Risaralda no podía tener otro inspirador que LCG. En él nos describe con deleite como vió la luz nuestro pujante departamento y nos marca el derrotero de lo que lo que debe ser siempre el reto de nuestras gentes y de futuras generaciones:

“Más justicia, más paz, más trabajo, más cultura, más luz y enseñanza, y más leña avivando la lumbre hacendosa de la humilde cabaña, ...” .

Cien años de orgullo pereirano queremos celebrar hoy con todos y cada uno de los risaraldenses.

Gracias

Desde Las Termópilas

DÍA DE LA PEREIRANIDAD

Por Alonso Molina Corrales

Por decisión del Concejo de Pereira, a instancias del alcalde Israel Alberto Londoño Londoño, el 26 de septiembre será de ahora en adelante el “Día de la Pereiranidad”, como un homenaje al poeta Luís Carlos González Mejía, quien nació en esa fecha, hace cien años.

La adopción del día de su cumpleaños como la ocasión propicia para tener presente aquello de la “pereiranidad”, fue una forma de vincularse al centenario del nacimiento del Maestro y se convierte en la oportunidad para fortalecer el calendario, con esos hitos que conectan a la población con la historia, las tradiciones y los valores fundacionales, en momentos en que el crecimiento de la urbe, según dicen algunos, conspira contra la identidad y el civismo.

¿Pero qué es la pereiranidad? ¿Acaso esa palabra existe en el idioma castellano? ¿Acaso sirve para combatir la indiferencia ciudadana propia de los grandes centros urbanos?

Según el Maestro Miguel Álvarez de los Ríos, en un texto que sobre el tema incluyó en el libro “Pereira, la fuerza de una raza”, la pereiranidad es “…un compuesto psicológico a base de elementos telúricos, históricos y sentimentales. Es una pasión y, por consiguiente, algunas veces exacerbada”. El escritor explica en la publicación citada, que el pereirano ama a Pereira y cultiva la pereiranidad, porque se considera un pedazo palpitante de su entraña.

Sin importar que no exista en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, la palabra pereiranidad, creo yo, describe un sentimiento de adhesión al terruño, que experimentan los nacidos en él y los vinculados a su devenir cotidiano, de tal forma que su suerte se confunde con la de ellos.

Siendo la pereiranidad un sentimiento edificante, positivo, no puede expresar solamente la relación del raizal con el lugar de nacimiento, pues a veces el sitio del alumbramiento es determinado por el azar y no garantiza los lazos que generan el compromiso afectivo y cívico.

Por lo tanto, la palabra describe el sentimiento de gratitud que profesan los pereiranos por nacimiento comprometidos con la ciudad que los cuida y los inmigrantes, que unimos nuestra suerte a la suya, como una respuesta a la generosidad con que la urbe nos acogió y apoyó.

En ese sentido, recavar en el término pereiranidad es útil en la construcción de la identidad que se diluye en las ciudades en crecimiento, pues la simbiosis establecida entre la urbe y sus habitantes, se fundamenta en una especie de contrato, una relación benéfica de doble vía, donde ambas parten ganan y como consecuencia, genera sentimientos de adhesión y gratitud, cuyo conjunto se describe, precisamente, con la palabra que nos ocupa en este texto.

La pereiranidad es la identidad construida alrededor de la búsqueda de un futuro mejor. La pereiranidad es disposición cívica que mantiene alerta a los pereiranos raizales y adoptivos, listos para trabajar como un solo cuerpo en pro de los altos intereses de Pereira. La pereiranidad es la actitud de los pereiranos por convicción.

Viernes, 26 de septiembre de 2008.

Desde Las Termópilas

APUNTES PARA EL SESQUICENTENARIO DE PEREIRA
Por Alonso Molina Corrales

La celebración del Sesquicentenario de la fundación de Pereira, que lidera el alcalde Israel Alberto Londoño Londoño y coordina el ex mandatario Gustavo Orozco Restrepo, es una gran oportunidad para acelerar, articular y potenciar el curso de procesos y proyectos que son verdaderos hitos urbanos; incluir iniciativas nuevas, promocionar la ciudad en los ámbitos nacional e internacional para todos los fines y, sobre todo, adelantar un proceso de reflexión estratégica sobre el futuro que queremos para la capital de Risaralda.
Por eso es importante que los líderes del proyecto, hayan incluido dos términos que le deben dar a la celebración, unas dimensiones insospechadas: “Visión de ciudad” y “propósito colectivo”.
La primera, según los prospectivistas y planificadores, es un sueño con un término establecido y se trata de la ciudad imaginada por alguien de manera individual o por un grupo de personas naturales o jurídicas, unidas por intereses comunes. En lo que corresponde a Pereira, estoy seguro que cada ciudadano o al menos, cada agremiación o sector, tiene una visión de urbe en la cabeza; una “ciudad de sus sueños” que, incluso, puede antagonizar con elementos de lo imaginado por el otro o los otros.
Aquí es donde empieza a jugar el segundo término. Propósito es una meta, una cima por coronar, un proyecto por ejecutar, una razón para hacer cosas, y cuando decimos que es colectivo, estamos planteando que debe ser compartido con y por los demás. Si se trata del propósito de toda una ciudad, esa tarea propuesta deberá ser un compromiso de sus estamentos sin distingos e incluso, el denominador común que puede unir a sus ciudadanos, por encima de las naturales diferencias, durante los próximos cincuenta años.
La búsqueda de una visión que sea el propósito colectivo de las generaciones de pereiranos raizales y por convicción que compartimos éste tiempo y espacio, implicará, entonces, no solo el ejercicio de los técnicos de las universidades y las agencias oficiales y privadas especialistas en la planeación. También exige la apertura de un dialogo abierto con esa Pereira profunda, incluso marginal, que espera ser tenida en cuenta, más allá del asistencialismo; que desea compartir la forma como se ha relacionado con dentro de su entorno y la manera como se interpreta, como parte de un todo que es la ciudad en términos holísticos.
La celebración del Sesquicentenario deberá tener diversas dimensiones, que confluyen en el reconocimiento que la ciudad tiene de sí misma y el crédito que le concede a sus propias ilusiones.
Deberá ser el espacio para recordar, para agradecer, para honrarnos a nosotros mismos a través de la exaltación de los conciudadanos meritorios; es el espacio para reconocernos, para establecer lo que hoy somos como conglomerado social, gracias a la revisión de la historia; es el espacio para reflexionar sobre el futuro, entendido como visión, e identificar cuáles caminos son los que se deben recorrer para hacer que éste se haga presente, y es el espacio para ponernos de acuerdo sobre la forma como tendremos que hacer ese tránsito, fortalecidos por el sueño común y engrandecidos por las particularidades que nos diferencian.
El Sesquicentenario podrá ser un poderoso ícono que nos aglutine, un gran pretexto para la acción venidera y ambiciosa, tal como lo fue en su momento la organización del Centenario en 1963.
Con la celebración del Centenario, Colombia fue notificada de que los pereiranos creían que su ciudad tenía un destino manifiesto y que lucharían para hacerlo posible y a fe que lo hicieron.
Ahora, el turno es para la clase dirigente actual y estamos dispuestos a contribuir en ese gran propósito de hacer del Sesquicentenario, una coyuntura crucial para el futuro de Pereira.

Viernes, 12 de septiembre de 2008.

Desde Las Termópilas

ECOS DE UN FORO

Por Alonso Molina Corrales

Por iniciativa de la mesa directiva del Concejo de Pereira, se efectuó un foro sobre movilidad, con la participación de expertos en el tema a nivel nacional y la intervención de algunos de los ediles, profesionales en la materia y voceros comunitarios.

Gracias a ese ejercicio, que debemos agradecer, hoy el término “movilidad” tiene mayor claridad, pues sabemos de su condición de derecho fundamental, de su naturaleza holística por las diversas dimensiones que lo componen, de la multiplicidad de actores involucrados y del elevado número de problemas que se deben superar para decir que en Pereira, las condiciones que la hacen posible, tienen plena vigencia.

La descongestión de las vías, saturadas por el creciente parque automotor, es tan solo una expresión de una compleja problemática que tiene que ver con la forma como nos relacionamos con la ciudad y su capacidad de inclusión social y de aseguramiento del bienestar para quienes la habitamos.

En ese sentido, considero un gran avance para Pereira, entender que la movilidad la determinará el uso adecuado del espacio público, la infraestructura adecuada, la articulación intermodal, la preservación del medio ambiente, tarifas económicas y la comodidad y el buen servicio para los usuarios del transporte público, sin distingo de estrato.

En lo que respecta a Pereira, alcanzar la movilidad implica un reto que tiene que ver con la incorporación del Megabus al imaginario de ciudad, gracias a su capacidad de ser un verdadero sistema integrado de transporte, a su contribución al mejoramiento de las condiciones de vida de los usuarios y a su condición de eje estructurante de la ciudad del futuro, pensada como el espacio de privilegio para los viandantes, en ejercicio de sus derechos fundamentales.

Por esa razón creo que, aunque no debemos eludir la discusión sobre los problemas inherentes a la planeación y puesta en funcionamiento del sistema, nuestra condición de pioneros en el tema, en el ámbito de las urbes intermedias, nos obliga a mirar a Megabus como una gran oportunidad de generar desarrollo urbano y bienestar.

Ninguna reflexión estratégica sobre la ciudad, podrá excluir a Megabus como un elemento articulador, que si bien hoy puede parecer un objeto extraño y controversial, mañana será la columna vertebral alrededor de la cual crezca armónicamente la Pereira de nuestros sueños.

Antes de hacer la pausa que exige el espacio y advirtiendo que el dialogo sobre la materia debe seguir, debo celebrar el esfuerzo de la mesa directiva del Concejo de Pereira, al convocar los foros mencionados arriba, pues reivindican al cabildo como el recinto de las grandes discusiones sobre los más importante temas, en concordancia con su condición de cuerpo de representación popular.
Viernes, 5 de septiembres de 2008.

sábado, agosto 30, 2008

La Columna de Marulo

EL APLOMADO

Edison Marulanda Peña

Con el nuevo escándalo político, debido al complot revelado por las investigaciones periodísticas de Semana y Cambio, el gobierno y la oposición, el Ejecutivo y la Justicia, se propinaron heridas profundas que tomarán tiempo en sanar.

A esta altura del juego, todos han perdido algo. Las ideas para debatir resultaron eclipsadas por la pasión y hasta el nerviosismo desencajó —más de lo habitual— al más poderoso y temerario de los colombianos.

Por esta razón, tiene su mérito el aplomo de un hombre que llamó a la cordura a todos. Incluso al más descompuesto y agresivo de cuantos protagonizaron la trifulca mediática con base en declaraciones y comunicados, el primer mandatario Álvaro Uribe Vélez.

Francisco Santos, quién iba a imaginarlo, es el “ganador” parcial de esta hora convulsa de la política nacional. Y el gran perdedor, ¡que tristeza decirlo! es el Estado de Derecho. Haciendo honor al santo de su onomástico, el dulce y manso Francisco de Asís, habló serenamente en un acto de la gobernación de Cundinamarca; dio un mensaje claro de retornar al debate civilizado y cesar la retórica de la descalificación, a la que son proclives casi todos los políticos colombianos. Respetar la dignidad de la institución presidencial, dijo sin ambages.

No es la primera vez que Francisco Santos dice algo con un argumento simple, con esa vocecita de eterno adolescente, y es acatado. Hace unos meses, cuando se privó de la libertad al senador Álvaro Araujo, por orden de la Corte Suprema, y su hermana María Consuelo ocupaba el cargo de Canciller, seguía empecinada en permanecer en el cargo, Santos le habló al oído del Presidente de la República para que comprendiera que era insostenible en el gabinete.

Es conocida la imagen de este hombre de anteojos, bajito, hincha de Santa Fe, al que en una columna Antonio Caballero, lo describía como “parece una señora mal peinada” —desde entonces cambió de look, para bien de… los peluqueros del país—; se le recuerda cuando hizo gestión internacional para conseguir la sede del Mundial de Fútbol para Colombia en 2014. Pero fracasó, porque los resortes del poder de la FIFA, se pulsan distinto de como se maneja el Congreso Nacional a punta de llamadas y desayunos en la Casa de Nariño. Ya había intentado algo más para “mejorar” la imagen del país, sin desconocer que era caer en la tentación de una deliciosa frivolidad de hombre soñador, la sede del torneo de Miss Universo. Pero tampoco fructificó.

Hasta fue el tema del artículo “El compinche de Dios”, escrito por Fernando Garavito, —texto censurado por Valores Bavaria—, que lo evoca con una pizca de ironía, cuando era el poderoso jefe de redacción de El Tiempo: “(…) Era un tipo encantador. Hacía poco los extraditables lo habían dejado en libertad, y su relato rondaba en mi cabeza. Y aún ronda. Ahora, cuando el se aproxima a regir nuestros destinos colectivos (el día en que a su jefe inmediato le dé un patatús de rabia, será él quien lleve el timón de la patria), he vuelto a su testimonio. Es hermoso. Es humano. Es conmovedor…” (Internet, 19 de mayo de 2002).

No debe ser fácil ni grata la misión de tener que andar por salones de fastuosos palacios del mundo, ante congresistas de USA y Europa, ante directivos de gremios y de ONGs de derechos humanos, atajando preguntas y contrapreguntas de periodistas -como si fuera un portero de fútbol- en conferencias de prensa, para vender la idea de que Colombia es la antesala de la Jerusalén celestial, por obra y gracia de la seguridad democrática.

Sin embargo, esta semana Francisco Santos tuvo su momento estelar. Porque dijo lo justo. Mientras a algunos esta crisis nos ayudó a recordar un viejo tema de la filosofía política: una cosa es el gobierno de las leyes, y otra es el gobierno de los hombres. Y en un Estado de Derecho, nadie puede estar por encima de la ley.



viernes, agosto 29, 2008

Hombre y Habitat

En Pereira:
AUTORIDADES NACIONALES ANALIZAN
LOS IMPACTOS DEL CAMBIO CLIMÁTICO

El cuatro de septiembre se realizará en Pereira el foro “Cambio Climático: Impactos, desafíos y oportunidades”, organizado por la Comisión Quinta de la Cámara de Representantes, la Corporación Autónoma Regional de Risaralda – CARDER y las universidades Libre y Tecnológica, que tiene como propósito conocer la magnitud de los efectos de este fenómeno natural en el país y principalmente en la Ecorregión del Eje Cafetero.

La apertura del evento, que se realizará en la sede centro de la Universidad Libre, estará a cargo del Ministro del Ambiente y la Vivienda, Juan Lozano Ramírez. Intervendrán también el Contralor General, Julio César Turbay Quintero, el representante Juan Carlos Valencia, el meteorólogo Max Enríquez y el director de la CARDER, Alberto Arias Dávila.

Se escucharán también las intervenciones de autoridades gubernamentales como Andrea García, coordinadora del grupo de mitigación del cambio climático del Ministerio del Ambiente; Ricardo Lozano Picón, director del IDEAM; Martha Duarte, coordinadora de cambio climático del IDEAM; Luz Amanda Pulido, directora de Atención y Prevención de Desastres de la Presidencia de al República; y Luis Eduardo Mejía, director del Instituto Nacional de Salud.


Se invitaron también expertos sobre el tema como José Fernando Isaza, rector de la Universidad Jorge Tadeo Lozano; Gustavo Wilches, exdirector de Ecofondo; Juan Pablo Ruiz del Banco Mundial; Tomas Black del Centro Andino para la Economía; Fernando Ocampo, gerente de Procuenca y Luisz Olmedo Martínez del PNUD

Desde Las Termópilas

NO ESTAMOS SOLOS

Por Alonso Molina Corrales

La visita del fiscal de la Corte Penal Internacional Luís Moreno Ocampo a Colombia, nos deja dos conclusiones trascendentales, que tranquilizan el espíritu de quienes vemos amenazado el Estado Social de Derecho.

La primera, es que la institucionalidad colombiana actual debe seguir funcionando, a pesar del enfrentamiento permanente entre sus poderes y las dificultades propias de un proceso, donde oscuros intereses desean impedir que la verdad brille en temas tan candentes como la violación sistemática de los derechos humanos y la infiltración de las organizaciones al margen de la ley en la política y la vida empresarial, como parte de una oscura conspiración con tufillo totalitario.

Para Moreno Ocampo son naturales los problemas que se presentan dentro de procesos destinados a impartir justicia, reparar a las víctimas y castigar a los culpables de crímenes de lesa humanidad y delitos contra el Estado y confía en que se puedan efectuar los ajustes necesarios para alcanzar la paz y la justicia.

Lo anterior es importante, porque envía un mensaje a quienes desean obstaculizar el desarrollo de procesos judiciales tan importantes como la parapolítica, hostilizando a la Corte Suprema de Justicia e impulsando reformas tendientes a dejarla sin competencia.

Cuando Luís Moreno Ocampo le dice a El Tiempo, que durante una reunión en la Casa de Nariño “…El Presidente mostró absoluta intención de asegurar el máximo respeto e independencia con el poder judicial”, queda clara la preocupación de la Corte Penal Internacional por la suerte que puedan correr procesos como el de justicia y paz y la parapolítica y los mismos estrados donde se ventilan los mencionados negocios.

También valora la valiente posición de la Corte Suprema de Justicia, cuando dice que sus magistrados reiteraron su disposición y capacidad para llevar adelante las investigaciones que les corresponden, pese a las dificultades.

El fiscal tiene confianza en nuestras instituciones y eso es respaldo para nuestra rama judicial, a la que debemos rodear y proteger.

La segunda conclusión es que no estamos solos. Hay una instancia superior a los límites de nuestra propia impunidad y es la Corte Penal Internacional.

Si no logramos vencer nuestra propia historia de injusticia y frustración y la verdad queda en manos de una élite criminal e intocable, la Corte Penal Internacional procesará a los culpables de los crímenes y a quienes impidieron su pronto castigo, tal como lo hicieron y lo hacen con los genocidas de la antigua Yugoslavia y de algunas repúblicas africanas, sin importar la investidura ostentada en sus propios países.

Con la visita del fiscal Luís Moreno Ocampo, lo anterior no es una posibilidad remota. Estamos en la mira de esa alta instancia judicial y es razonable que el presidente Uribe Vélez se recienta cuando sus opositores amenazan con denunciarlo ante ella.

Lo negativo es que ese riesgo lo pueda llevar a perpetuarse en el poder, como una manera de blindarse. Es más difícil procesar a un mandatario en ejercicio y con todo el poder para encubrir pruebas y amedrentar a víctimas y testigos.

Mientras esperamos el informe del fiscal de la Corte Penal Internacional sobre su visita a Colombia, la invitación sigue siendo la misma: Cerrar filas en torno al Estado Social de Derecho y sus instituciones; en especial, apoyar el trabajo de la Corte Suprema de Justicia y de las demás instancias judiciales.

jueves, agosto 28, 2008

Desde Las Termópilas


VIOLENCIA Y MARGINALIDAD, MATRIMONIO INDISOLUBLE

Por Alonso Molina Corrales

Un impresionante testimonio resultó ser la entrevista que le hizo el director de noticias de Caracol Radio Darío Arismendi, a un integrante de una de las tantas pandillas que se disputan la supremacía en el Área Metropolitana Centro Occidente, el miércoles anterior en la emisión de la mañana.
“James”, nombre ficticio con el cual se identificó ante el entrevistador, dijo tener dieciocho años de edad y diez dedicado a las más variadas actividades ilícitas, en compañía de los “parceros” que aún sobreviven a esa existencia violenta.
Reconoció tener cuatro muertos sobre su espalda, así como a buena parte de los amigos con los que comenzó su vida criminal, enterrados por cuenta de esa orgia de sangre en la cual, más temprano que tarde y con la naturalidad de un hecho cotidiano, el victimario pasa a ser la víctima.
Admitió que su vida, en las condiciones en que la ha venido afrontando por una década, no tiene porvenir y señaló a la pobreza y a la carencia de oportunidades, como las responsables de que cientos de jóvenes pobres tomen por el camino del sicariato, la extorsión y el tráfico y consumo de drogas.
Las impresiones de este joven personifican una realidad que hoy por hoy ubican a Pereira y su región metropolitana, como una de las zonas más violentas del país. Según la misma Caracol Radio, durante 2008 han sido asesinadas en Risaralda quinientas personas, de las cuales trescientas han caído en su capital.
La Policía Nacional y el Observatorio del Programa Presidencial para los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario, reportan que al comparar la cifra de homicidios de junio de 2007, con el mismo mes del presente año, se demuestra un incremento del 4%, pues en el primero se reportaron 374 asesinatos y en el segundo 389.
Las autoridades locales han respondido a la escalada de violencia, con medidas que aún no prueban su efectividad. La restricción del parrillero y el mismo incremento del pie de fuerza de la policía, parecen insuficientes, cuando se enfrenta un fenómeno que se confunde con la propia historia del país y la tragedia que ella misma refleja.
El observatorio presidencial atribuye el incremento de la criminalidad, a una guerra por el control del mercado de las drogas y actividades afines, que sostienen en el Área Metropolitana, diversas organizaciones delincuenciales dedicadas al narcotráfico y a la tercerización de servicios requeridos por las diversas formaciones del hampa.
El mercado de sustancias psicoactivas ilegales, siempre en expansión gracias al consumo creciente en los países desarrollados y en el ámbito interno, con utilidades jamás vistas en actividades licitas, se cruza con una realidad social sin esperanzas, para quienes están atrapados en una pobreza sin redención a la vista.
Muchas personas consideran que señalar a la pobreza y al marginamiento como argumentos para justificar el tráfico de drogas, la trata de personas, la extorsión y el sicariato, riñe con las potencialidades de superación, siempre latentes en el ser humano y de entrada escogen el camino de la represión policiva y la judicialización, como el único capaz de contener a los criminales.
Para quienes, por razones de trabajo, hemos conocido la Pereira profunda que se expresa en lugares como Villasantana, San Joaquín o Galicia, sabemos que los jóvenes allí se enfrentan a una vida en que la pobreza, la ignorancia y la falta de oportunidades, se suman a la estigmatización por parte de los demás estamentos de la sociedad. ¿Quién le da trabajo a un muchacho del Intermedio o de Leningrado? ¿Qué trabajo puede conseguir una muchacha con tercero de primaria, madre soltera desde la más temprana adolescencia y con una procedencia social y territorial que la estigmatiza?
En el fondo de todo esto yacen las evidencias de varios fracasos: la inutilidad de la lucha contra las drogas, patrocinada por el gobierno gringo y que tiene como efecto la regularización de los precios del mercado internacional; la incapacidad de las fuerzas del mercado sin freno para generar y redistribuir la riqueza con equidad, y el fracaso del modelo asistencialista imperante, que pretende mitigar el deterioro social con migajas, mientras el esfuerzo estatal mayor se orienta a garantizar las condiciones para los buenos negocios de unos pocos.
En lo que tiene que ver con las variables que desde los espacios de poder de Pereira se pueden impactar, debo insistir en replantear todo lo relacionado con el manejo de la asistencia social y propongo convocar a todos los estamentos de la ciudad a la suscripción de un gran acuerdo contra la indiferencia, para que con solidaridad, responsabilidad y disciplina social intervengamos los factores de pobreza y dejemos sin oxigeno a los industriales de la delincuencia.
En esto debe haber urgencia.

lunes, agosto 04, 2008

Textos de interés

Molina Corrales fue ponente:
EL NATALICIO DEL MAESTRO LUIS CARLOS
GONZÁLEZ SERÁ DÍA DE LA PEREIRANIDAD
El Concejo de Pereira aprobó un acuerdo por medio del cual vincula al Municipio a la celebración del centenario del nacimiento del Maestro Luís Carlos Gonzalez y declara el 26 de septiembre, fecha en que nace el bardo, como el Día de la Pereiranidad.
La iniciativa, presentada por el alcalde Israel Alberto Londoño Londoño a instancias de la Fundación Luís Carlos González y del concejal Alonso Molina Corrales, determina que el día del centenario todos los planteles educativos de la ciudad efectuarán jornadas culturales especiales, las emisoras de la administración local transmitirán programas especiales y el gobierno de Pereira contribuirá a la edición de la obra del poeta y periodista.
El concejal Alonso Molina Corrales, quien fue el que inicialmente presentó el proyecto, sirvió como ponente de la iniciativa. A continuación el texto con que el dirigente liberal sustentó la propuesta ante la corporación edilicia:
"El 26 de septiembre de 2008 se conmemoran los cien años del nacimiento del poeta y cronista pereirano Luís Carlos González Mejía, quien con su obra literaria elevó a reliquia muchos elementos propios de la colonización antioqueña y la cultura cafetera y contribuyó a divulgar los valores que se expresan en el especial devenir histórico de su ciudad natal.

De su extensa obra poética, se destaca La Ruana, que musicalizada con aire de bambuco por José Macia, se convirtió en el himno no oficial de Pereira, gracias a la forma como recoge en sus estrofas, los iconos de un fenómeno socio económico de singular importancia como fue la Colonización Antioqueña y convierte esa prenda de vestir, propia de colonos, arrieros y campesinos, en el símbolo que identifica esa gran y fecunda movilización, que expandió la frontera productiva del país desde la mitad del siglo XIX hasta los tres primeros decenios del XX e implicó prosperidad para el caserío que entonces era Pereira.

Como cronista fue un agudo observador de las costumbres de sus coterráneos y con precisión de miniaturista las dibujó con letras, para entregarnos nostálgicas viñetas de la Pereira aldeana que tanto amó y de los personajes que conoció y con los que compartió los sueños y urgencias de los pereiranos de la etapa histórica de la ciudad que yo identifico como heroica, ya que también fue un activo líder cívico, que puso al servicio de las grandes gestas de su pueblo, sus habilidades literarias y su prestancia como periodista.

Como activista del proverbial civismo pereirano, estuvo vinculado a entidades tan importantes como las Empresas Públicas Municipales, la Sociedad de Mejoras de Pereira y el Club Rialto y como periodista a diferentes emisoras, desde donde defendió causas tan importantes como la creación del Departamento de Risaralda y la construcción de la Villa Olímpica.

El maestro González fue autor de los libros Sibaté (1946), Asilo de Versos (1963), Colombia canta bambucos de Caldas para Colombia (1963), Fototipias de Urbano Cañarte (1978), Poemas (1983), Retocando Imágenes, crónicas de Pereira antiguo (1984) y Anhelos (1986).

Al acercarse la fecha del centenario de su nacimiento, el periodista Luís Alberto Ruiz Peñuela, de la Fundación Luís Carlos González, que cada año realiza el Concurso Nacional del Bambuco en homenaje del poeta, me solicitó gestionar la presentación de un proyecto de acuerdo para vincular al Municipio de Pereira a la celebración de la efemérides, al tiempo que el señor Alcalde de la ciudad, Israel Alberto Londoño me expresó el interés de su administración por hacer de la fecha algo importante para la divulgación de la historia y los valores de la capital de Risaralda.

Ese es el origen de esta iniciativa presentada, en arreglo con las normas presupuestales, por el señor Alcalde de Pereira y que pretende que el centenario del nacimiento del Maestro Luís Carlos González se conmemore en todos los establecimientos educativos de la ciudad y que su vida y obra se difunda a través de los medios de comunicación del municipio y que éste apoye la edición de las obras completas del poeta y cronista insigne.

Del mismo modo, es importante resaltar que el Alcalde Israel Alberto Londoño, declarará, por medio de decreto, patrimonio cultural de la ciudad el Concurso Nacional del Bambuco, organizado por la Fundación Luís Carlos González.

Aprobar una iniciativa como ésta, es dar cumplimiento a lo dispuesto por el numeral 9 del artículo 313 de la Constitución Política de Colombia, que le asigna la función de controlar, preservar y defender el patrimonio cultural del municipio al cabildo local.

La vida y obra del Maestro Luís Carlos González Mejía y los valores que ponen de presentes, hacen parte de los elementos que la UNESCO tuvo en cuenta para decir que cultural es “…el conjunto de los rasgos distintivos espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan a una sociedad o a un grupo social y que abarca, además de las artes y las letras, los modos de vida, las maneras de vivir juntos, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias”.

Por esa razón, doy ponencia positiva a esta iniciativa del señor Alcalde de Pereira Israel Alberto Londoño y solicito a la Comisión Tercera y a la Plenaria del Honorable Concejo Municipal, su aprobación para que sea un Acuerdo de la ciudad".

Desde Las Termópilas


¿SE SALDRÁ CON LA SUYA, FINALMENTE?

Por Alonso Molina Corrales

Recuerdo como si fuera hoy, la actitud agresiva del primer gobierno del presidente Uribe frente a lo que representan las conquistas de la Constitución Política de 1991. Incluso su vocero más conspicuo, el entonces ministro Fernando Londoño Hoyos, calificó como resabios procesales, bienes jurídicos como el debido proceso y herramientas tan igualitarias como las acciones de tutela, de cumplimiento y de grupo.

Todo lo que entrañara garantías para la ciudadanía, estaba en la mira del nuevo régimen, instaurado por cuenta de una guerra sin destino, con la complicidad del empresariado, que requería un pacificador para la seguridad y la plusvalía sin freno.

Las instituciones del Estado Social de Derecho resistieron el embate de la derecha, hasta que la figura de la reelección presidencial descompensó el equilibrio de las ramas del poder público y el ejecutivo buscó enseñorearse sobre las demás y a fe que lo hizo, si miramos ahora como la Corte Constitucional se reputa como del bolsillo del mandatario.

Hábilmente, el régimen convierte la razón de su ilegitimidad – la ingerencia paramilitar en la política - en una oportunidad para dar la estocada que permita una segunda reelección, un cuerpo legislativo más homogéneo, unas cortes más dóciles y unos organismos de control muecos y mancos, gracias a sendas reformas del Congreso, los partidos y los altos tribunales.

Los Notables, que tenían a su cargo la misión de proponer reformas a la carta política colombiana, presentan una serie de medidas regresivas, que no solucionan problemas actuales y graves para el equilibrio institucional.

Dejar para el 2010 la aplicación de la figura de la “silla vacía”, cuando la crisis afecta al actual Congreso, es una postura cínica, propia de las camarillas cortesanas de los príncipes.

Acabar con el voto preferente para las elecciones de cuerpos colegiados, sin imponerle a los partidos políticos mecanismos democráticos para la conformación de las listas de candidatos y directivas, es regresar a las épocas del caciquismo, cuando la constitución reinante era la de Rafael Núñez.

Si a lo anterior le sumamos los alcances de la reforma a la justicia propuesta por el nuevo ministro del ramo, Fabio Valencia Cossio, que castiga a la Corte Suprema de Justicia por su valor e independencia, nos damos cuenta de que el gobierno del presidente Uribe Vélez está dispuesto a todo para quedarse y un paso hacia ese objetivo es darle muerte a la carta del 91.

¿Dejaremos que se salga con la suya?

miércoles, julio 30, 2008

Actividad política

COMISION TERCERA DEL CONCEJO HARA SEGUIMIENTO DE ACUERDOS MUNICIPALES


(Pereira, 30 de julio de 2008). El Concejo de Pereira reformó, mediante Acuerdo Municipal del pasado 29 de julio, su reglamento interno con el fin de entregarle a la Comisión Tercera de ese cabildo, el seguimiento al cumplimiento de los Acuerdos que expide por iniciativa de sus miembros o de los funcionarios públicos.

La propuesta presentada por el concejal liberal Alonso Molina Corrales, pretende que lo aprobado por la corporación edilicia sea acatado por los servidores públicos y la ciudadanía en general y no se convierta en lo que algunos sectores de opinión califican como “letra muerta”, porque no se aplica o no se cumple.

En virtud de lo acordado, será la Comisión Tercera del Concejo de Pereira, la encargada de hacer el seguimiento selectivo y aleatorio a la forma como se da cumplimiento a los actos expedidos por el cuerpo colegiado en ejercicio de su función coadministradora.

“Cuando la comisión descubra que un Acuerdo Municipal no se está cumpliendo, deberá solicitar al alcalde que corrija la omisión y, si es del caso, informar a los organismos de control”, explicó el señor Molina Corrales. Del mismo modo, anotó que en cumplimiento de esa facultad, la Comisión Tercera podrá citar funcionarios y rendirá ante la plenaria del Concejo de Pereira, un informe semestral sobre el cumplimiento de los Acuerdos.

“De esta forma, estamos mejorando las herramientas para ejercer el control político, fortalecemos en la administración y en la comunidad en general, el respeto por el Estado de Derecho y, muy especialmente, damos legitimidad al Concejo Municipal, cuyas normas se expiden para ser acatadas”, puntualizó el edil liberal.

martes, julio 29, 2008

Textos de interés

Dice Concejal Alonso Molina Corrales:

BICENTENARIO DEL 20 DE JULIO, OPORTUNIDAD PARA REFLEXIONAR SOBRE FUTURO DE COLOMBIA

El concejal de Pereira Fernando Arias Cardona, presentó al cabildo local el proyecto de acuerdo # 40 de 2008, para crear la comisión preparatoria de la celebración de los doscientos años del grito de independencia del 20 de julio de 1810.

Gracias a la ponencia positiva del concejal liberal Alonso Molina Corrales y el apoyo de los demás integrantes de la corporación, la iniciativa se convirtió en el Acuerdo # 32 de julio de 2008.

El siguiente es el texto de la ponencia del edil Molina Corrales:

“El gran reto que impuso la derrota militar de España en el Nuevo Reino de Granada y en sus demás colonias americanas fue, sin duda, el de construir Estado sin haber agotado aquellas etapas que convierten a pueblos dispersos en Naciones y luego en Estados Nacionales.

En Europa ese tránsito está bien caracterizado cuando vemos sucederse en el tiempo, períodos donde los esfuerzos comunes del pasado, las incertidumbres del presente y los anhelos del futuro cohesionan a pueblos disímiles, hasta hacerlos comulgar espiritualmente con un sentimiento nacional que trasciende religión, raza y lengua.

Inglaterra y Francia, solo para mencionar algunos, fueron realidades nacionales después de estar escindidos durante la larga y oscura noche del medioevo que sucedió a la caída del Imperio Romano. En muchos casos, esa consciencia nacional se forjó gracias al yunque y el mazo del despotismo monárquico, que sometió a los señores feudales y construyó, con la ayuda de la burguesía en ascenso, los llamados Estados Nacionales.

En ese periplo, estos pueblos aprendieron a gobernarse, padecieron la tiranía de sus propios amos locales, ajustaron sus instituciones de acuerdo a la madurez política de sus gentes y buscaron la mejor forma de gobierno. Fueron precisamente esos avatares comunes, los que los cohesionaron como Estados Nacionales.

En la América española no fue igual. La Conquista borró cualquier vestigio de las formas de organización política de los pueblos precolombinos; durante la Colonia, el gobierno fue reservado a soldados y togados peninsulares, y la división político administrativa del territorio, cumplió el propósito de impedir el surgimiento de un sentimiento nacional, muy cercano a pueblos hermanados por el idioma, la religión y las tradiciones implantadas por el invasor. Capítulo aparte merece la suerte de los indígenas y africanos esclavizados, condenados a una marginalidad secular.

Como lo dijo El Libertador Simón Bolívar en su Carta de Jamaica, los americanos estuvimos condenados a una “infancia permanente”, que nos privó del manejo de los asuntos públicos, nos sometió al peor de los despotismos y - lo que es pertinente para lo que nos ocupa - nos negó de la posibilidad de construir una identidad nacional.

Ante ese reto de hacer de unos pueblos dispersos un Estado Nacional, la elite gobernante criolla procedió a construir su propio santoral y las reliquias alrededor de las cuales debería ir trepando la enredadera del sentimiento nacional.

Héroes y fechas constituyen el esqueleto de una historia, que obra como cohesionador social y es en si misma el relato de una nación creada por decreto.

En esa especie de altar de la patria, ocupa lugar de privilegio el 20 de julio de 1810: el día del Grito de Independencia. Una revuelta orquestada alrededor de un pleito por un florero, terminó con la expulsión de Virrey Amar y Borbón y su familia y la conformación de una junta de gobierno leal el rey Fernando VII en Santafé de Bogotá

Ese tipo de manifestaciones ya tenían antecedentes en la historia de la Nueva Granada o fueron seguidos de otros de igual significación. El 3 de julio de 1810, Santiago de Cali dio su grito de independencia con un alzamiento similar; el 11 de noviembre de 1811, Cartagena anunció su independencia absoluta de España, y el 7 de agosto de 1819, en la batalla de Boyacá, se logró obtener el control de la capital del Nuevo Reino de Granada y de la rica zona andina central, lo que fue definitivo para el triunfo de la causa libertadora.

La relevancia del 20 de julio en el calendario de fiestas patrias, obedece a que la revuelta se dio en la capital del virreinato, tuvo como máxima expresión la expulsión del virrey y por tanto, encaja en el propósito de construir una identidad nacional en beneficio de una visión centralista de la elite del nuevo Estado.

También determinó su condición de fecha central, la pugna entre los amigos de Bolívar y los de Santander, que dio al traste con la Gran Colombia y exacerbó un nacionalismo que pretendía, inútilmente, borrar la huella del Libertador, por medio del opacamiento de jornadas cruciales como la del 7 de agosto de 1819, en el puente de Boyacá, donde el venezolano fue protagonista.

La imposición de la agenda política de Rafael Núñez y su Constitución de 1886, se sirvió del 20 de julio de 1810 como puntal del centralismo que le quitó a las provincias hasta el derecho de celebrar su propia historia.

Con todo, hoy por hoy, la fecha del 20 de julio tiene una relevancia que no podemos negar, aunque seamos concientes de la necesidad de consultar más la historia de las regiones y los relatos no oficiales, si queremos entender mejor a Colombia.

El Grito del 20 de julio fue la expresión de una voluntad emancipadora, lograda gracias a nuestro auto-reconocimiento como sujetos de derecho, capaces de gobernarnos a nosotros mismos y aptos para explotar la riqueza que evidenció la Expedición Botánica.

Tras ese levantamiento, se adoptaron formas de gobierno, se convocaron cuerpos legislativos, se expidieron constituciones y leyes, se guerreó en forma fratricida y finalmente, se llegó a declarar la independencia absoluta de España, aunque luego perdimos todo ante Morillo. Es cierto entonces el poder detonador del alzamiento y su vocación emancipadora.

Pero sobre todo, la efeméride es una gran oportunidad para hacer una profunda reflexión sobre el camino que hemos recorrido juntos y la visión de futuro que nos debe cohesionar como Estado Nacional.

Doy, por tanto, ponencia positiva a la iniciativa del Honorable Concejal Fernando Arias Cardona, sin introducir cambio alguno en el texto del proyecto de acuerdo # 40 de 2008.”



viernes, julio 25, 2008

SUMARIO

En esta edición:

  • Pereira se vincula al Día Interamericano de la Calidad del Aire.
  • Desde Las Termópilas se analizan los efectos de la Ley Quimbaya.
  • Marulo rinde homenaje al decano del diarismo en Pereira, el periodista Emilio Correa Uribe.

PEREIRA SE VINCULA AL DIA INTERAMERICANO DE LA CALIDAD DEL AIRE

  • La iniciativa fue del Concejal Molina Corrales
El Concejo Municipal de Pereira aprobó el proyecto de acuerdo No. 031, por el cual la ciudad se vincula a la conmemoración del Día Interamericano de la Calidad del Aire “DIAIRE”, como un mecanismo institucional para sensibilizar a la ciudadanía sobre la problemática atmosférica y se relación con la salud pública.

El Concejal liberal, Alonso Molina Corrales, autor de la iniciativa, anotó que con este proyecto de acuerdo la administración municipal conmemorará el segundo viernes del mes de agosto de cada año, el día Interamericano de la calidad del Aire, a través de la Unidad de Gestión Ambiental Municipal de la Secretaría de Planeación.

Para ello se deberá conformar un comité interinstitucional coordinado por la Unidad de Gestión Ambiental Municipal y conformado por la CARDER , la Personería Municipal , la Secretaría de Salud, el Instituto de Tránsito y la Secretaría de Educación.

“También participarán las autoridades ambientales, el Concejo de Pereira, las instituciones públicas y privadas, los gremios económicos, los centros de diagnóstico automotor instalados en la ciudad, las facultades de Ciencias ambientales de la UTP y la Universidad Libre y la Asociación Municipal de Juntas de Acción Comunal, entre otros.”, indicó Molina Corrales.

La Secretaría de Salud tendrá la función de socializar y educar a los ciudadanos sobre las enfermedades ocasionadas por la contaminación del aire, y el Instituto de Tránsito realizará campañas educativas con los conductores y empresarios del transporte para adoptar una cultura para el control de emisión de gases.

La Columna de Marulo

GRAN PERIODISTA OLVIDADO

Por Edison Marulanda Peña

La última vez que alguien rescató del injusto olvido que cubre el nombre y el legado periodístico de Emilio Correa Uribe, fue cuando el escritor Rigoberto Gil Montoya recobró dos crónicas breves para la revista Pereira Cultural, que dirigió en 2001. Con el destacado Crónicas de Eme Zeta —seudónimo de Correa Uribe— una tiene el título “Los nombres de ahora”, y la segunda, Los ´Chaufeures´.

El pasado 8 de julio se cumplieron 53 años del asesinato de este periodista. Fundador y director de medios como “Variedades” revista semanal ilustrada (1925) y El Diario, pionero de la información impresa entregada cada día a lector@s, que circuló desde 1929 hasta el comienzo de los años 80.

Emilio Correa Uribe, junto con su hijo, abogado Carlos Correa Echeverri, de 25 años, gerente del periódico, recibieron varios tiros de revólver en una carretera del Valle del Cauca, cuando su vehículo fue chocado premeditadamente por un jeep con dos sujetos. Según la reacción del influyente diario El Tiempo, que editorializó sobre este insuceso, el hecho hacía parte de la violencia política y los autores materiales eran los llamados “pájaros” conservadores del vecino departamento.

Los acompañaba su hija Lucía Correa Echeverri, quien ha honrado la memoria de su padre con el mismo oficio y el mismo “voto de pobreza”. La abuela, como afectuosamente la llama el gremio, aún sigue pulsando teclas, redactando croniquillas sociales o haciendo comentarios críticos en el Super-Noticiero de Ecos 1360 de cuando en cuando.

La precocidad de Emilio Correa Uribe en el periodismo está demostrada desde los 13 años al fundar el semanario literario “Brotes”, que se editaba en la Tipografía Pereira. En 1923 fundó el periódico La Tarde —un antecesor del actual— y luego otro con el nombre ABC. Después se marchó a trabajar a Manizales al diario El Universal, propiedad del doctor Gonzalo Restrepo. A su regreso a Pereira fundó “Variedades” (circuló semanalmente durante cuatro años, albergando en sus páginas la literatura y lo cotidiano); después El Diario, que como la mayoría de los periódicos locales de esa época era vespertino y hacía un periodismo doctrinario, en este caso fiel a las ideas liberales.

Al fallecer el director de El Diario, alguien debía continuar al frente de la empresa y señalar el rumbo. Es conocido en la historia del periodismo pereirano aquel sentido editorial con el título “Recogemos la bandera”, escrito por su hermano don Eduardo Correa Uribe. En un aparte se palpan los sentimientos limpios y la grandeza que contrasta con la experiencia aciaga que golpeaba a la familia: “Sin programas especiales ni propósitos preconcebidos, vamos a montar guardia en esta casa. Aquí estamos como siempre, al servicio de las más nobles y limpias causas, con amor, desinterés y bondad, sin odios ni rencores y con el propósito de servir a todo aquello que movió la pluma de Emilio Correa Uribe, y a cuánto él consagró su juventud y su talento, sus capacidades y energías y, por último, el caudal generoso de su sangre” (El Diario, lunes 11 de julio de 1955).

Esta pequeña intervención en la memoria colectiva no detiene el alud del olvido —no conviene ser tan iluso—, simplemente recuerda que Pereira ha tenido plumas con un estilo muy personal que han servido al periodismo, a ideales elevados y valores no negociables.


Desde Las Termópilas

MÁS QUE EXENCIONES, POLÍTICA DE FOMENTO EMPRESARIAL

Por Alonso Molina Corrales

El debate abierto por el proyecto que pretende ampliar en el tiempo los efectos de la Ley 608 de 2000 o Ley Quimbaya, con la cual se pretendía apalancar el proceso de reconstrucción del aparato productivo y atraer nuevos inversionistas a los municipios afectados por el terremoto de enero de 1999, nos pone frente a una realidad en la cual todos los estamentos de Pereira estamos involucrados.

Según el reporte de la DIAN en Pereira, desde el 2001, solo ciento veintitrés contribuyentes se acogieron a la reducción del impuesto a la renta, lo que constituye un promedio de 17.5 empresas por año y un estímulo tributario por un valor de $8.624´972.621 durante todo el tiempo que ha estado vigente el alivio fiscal. Entre 2004 y 2006, solo dos contribuyentes solicitaron acogerse a la franquicia arancelaria estipulada en el artículo 12 de la mencionada norma, que beneficia a quienes importan bienes de capital para la generación de industria en los municipios azotados por el fenómeno natural. Aunque la pretensión sumaba $579´141.597, la DIAN les reconoció un poco más de la mitad, argumentando que las solicitudes fueron presentadas de manera extemporánea. Las cifras en el Quindío no son mejores, si se tiene en cuenta que para los municipios de ese departamento los porcentajes en la reducción de los gravámenes eran muy superiores.

Las cifras son consideradas por expertos de la DIAN, la Cámara de Comercio y la Andi como pobres y llevan a concluir que no se aprovechó de la mejor forma la oportunidad representada por la Ley Quimbaya, pues no son suficientes los estímulos tributarios, si no hay una política pública de fomento empresarial, que debería ser liderada por la administración municipal, con el concurso de los gremios de la producción.

Obviamente, lo anterior deja el balón en el terreno de la Alcaldía de Pereira, que en procura del cumplir con la obligación constitucional de promover el progreso social, debe estimular el desarrollo empresarial con miras a generación de empleo y la redistribución del ingreso. Debe sobre todo, promover el asentamiento de nuevas empresas en la ciudad, que provean puestos de trabajo estables y bien remunerados, gracias al impulso de estímulos tributarios, la dotación de una infraestructura de servicios públicos eficiente y continua y la implementación de planes educativos que preparen una mano de obra calificada. Simultáneamente, debe encargarse del mercadeo de la ciudad a nivel nacional e internacional, para contarle al país y al mundo, que en Colombia hay una urbe que ofrece todas las ventajas para hacer empresa y generar riqueza.

Pero los gremios deben también asumir responsabilidades. Una de ellas, es devolverles la confianza a los particulares en la viabilidad de invertir en la generación de empresa en Pereira. Convencerlos de que, al igual que años atrás, es rentable apostarle al desarrollo del aparato productivo de la ciudad y que es una contribución al mejoramiento de las condiciones de vida de los más débiles; tan meritoria como los aportes de esos dirigentes empresariales que transformaron la pequeña aldea en una urbe y a ellos mismos en líderes cívicos. Decirles que es más satisfactorio el dividendo que la renta, el trabajo que la especulación y la proyección comunitaria, que el confinamiento en la estrecha esfera de la utilidad privada.

También la academia se debe involucrar, pues de la pertinencia de su oferta educativa con la demanda del aparato productivo, depende nuestra competitividad.

Queda abierto el debate, que ya se ha ventilado al interior del Concejo Municipal.

jueves, julio 17, 2008

SUMARIO



En esta edición:


  • Invitación a marchar el 20 de julio.
  • Molina Corrales reflexiona sobre el Partido Liberal con motivo de sus 160 años.
  • Concejales liberales de Pereira se asocian a aniversario de su partido.

TODOS A MARCHAR EL 20 DE JULIO CONTRA EL SECUESTRO

Sin distingos de ninguna clase, invitamos a la marcha que por la libertad de los secuestrados y contra todas las formas de violencia, se llevará a cabo el próximo 20 de julio.
Es la marcha de la sociedad civil y de los colombianos inermes, que estamos cansados de estar en la mitad del fuego de un conflicto inútil.
El Editor

Desde Las Termópilas

CUMPLEAÑOS REFLEXIVO

Por Alonso Molina Corrales

Llega el Partido Liberal Colombiano a sus 160 años de vida, cuando afronta el reto de recuperar el favor popular, gracias a su capacidad de interpretar y defender los anhelos de los colombianos del siglo XXI y ser para ellos una alternativa de poder real y deseable.

El especial momento que vive el país, como consecuencia del estilo impuesto por un Presidente de la República que nunca dejó de ser candidato, hace de la tarea algo digno de un esfuerzo titánico; superior, en opinión de muchos, a la complexión muscular de un partido algodonado por la ingravidez de un sistema político sin oposición, ni controversias; una colectividad sin ideas, ni convicciones, y adicta a la cuota burocrática y a la contratación estatal, que ahora están en manos de los amigos del régimen (Síndrome de Abstinencia).

El Liberalismo enfrenta un enemigo formidable, que es una derecha desbocada, liderada por un Uribe Vélez de condiciones excepcionales, que no tiene escrúpulos al utilizar los recursos del gobierno para alimentar su incesante campaña electoral, que se siente protegido por los dueños del aparato productivo y su falange mediática - verdadero campo de fuerza que lo hace invulnerable -, y avalado por unos resultados discutibles en muchos aspectos, pero que hacen delirar a la masa hipnotizada.

No hay duda, el camino es difícil. Por eso no es extraño que algunos jerarcas liberales se conviertan en agentes oficiosos de alianzas con el uribismo, solo entendibles si confinamos el ejercicio de la política en el estrecho campo de la transacción clientelar. ¡Claro! Si la finalidad son los puestos y los contratos y la búsqueda de esas prebendas es la argamasa que une a los liberales y le da razón a la existencia del partido, el único camino es arreglarnos con el Presidente de la República.

Pero si por el contrario, lo que se busca es reconquistar el poder para corregir los errores del pasado y hacer realidad el programa político nacional declarado en la Constitución de 1991 de rancia estirpe liberal - en consecuencia con las ideas e historia del partido -, el desierto de la oposición será la mejor trinchera para preparar el asalto en el momento oportuno.

Es cuestión de tiempo. Los logros del régimen incuban su propio final: El deseado final de las FARC y del ELN podría hacer pensar que Uribe ya no hace falta. ¿Acaso ese no es el mensaje que subyace en la postura de la ANDI, contraria ahora a la segunda reelección?

También la desaceleración de la economía juega en contra de la permanencia del régimen. El deterioro de los indicadores evidencia que el crecimiento de los últimos años obedeció a variables globales coincidentes, mientras el gobierno gastó hasta el punto de disparar la inflación y los exportadores se arruinaron por la revaluación del peso, ante la mirada indiferente del Ministro de Hacienda.

Entre tanto, el liberalismo debe denunciar con energía las falacias del régimen, defender el Estado Social de Derecho y construir un programa con los temas que nos hacen diferentes a la derecha y aquellos que, como el de la seguridad, son del interés de todos los colombianos.

Una política pública de última generación, por ejemplo, que convierta a la seguridad en un bien al alcance de los pobres y los campesinos - no solo de los ricos y los citadinos - y que recupere para siempre el monopolio de las armas en cabeza del Estado, es una buena alternativa frente a los resultados del gobierno actual en esa materia. Una delincuencia común sin control y un narcotráfico transformado y en ascenso, mientras los paramilitares continúan delinquiendo e influyendo en la vida del país, no son situaciones dignas de un informe de gestión presidencial.

Larga y fecunda vida para el Partido Liberal.

AL MARGEN: La única manera de evitar que la marcha por la libertad del próximo 20 de julio se convierta en una movilización uribista, es que todos los colombianos salgamos a la calles, pensando en esos compatriotas que padecen el secuestro por razones políticas y extorsivas y exigiendo su liberación inmediata. Todos a marchar.


alonsomolinacorrales@gmail.com

Declaración de la Bancada Liberal en el Concejo de Pereira

La bancada liberal del Concejo de Pereira se vincula a la celebración de los ciento sesenta años de creación del Partido Liberal y renueva su adhesión a los principios que han orientado el quehacer político de nuestra colectividad.
Los liberales en el Concejo de Pereira, somos conscientes de la responsabilidad que tiene con el país, un partido que como el Liberal, ha sido el actor transformador más importante de la sociedad colombiana.
Las glorias del pasado son ejemplos que obligan a la actual dirigencia liberal, a esforzarse por ser capaz de interpretar los sueños y anhelos de los colombianos del siglo XXI, con el propósito de volver a ser alternativa de poder.
Desde el concejo de Pereira, trabajaremos por convertir al partido en el depositario de la confianza popular y en el oferente de los planteamientos y acciones que conduzcan al país a ser un Estado Social de Derecho, basado en el respeto de la dignidad humana, la solidaridad, la responsabilidad y el trabajo.
Firmado por los concejales liberales Hernando Arcila Duque, Yesid Armando Rozo Forero, Diomedes Toro Ortiz, Peterson Lopera Cardona, Juan Pablo Gallo Maya y Alonso Molina Corrales

lunes, julio 14, 2008

Creada condecoración en memoria de Gaitán

(Pereira, 14 de julio de 2008). El Concejo de Pereira adoptó, mediante Acuerdo Municipal del pasado 11 de julio, la condecoración Jorge Eliécer Gaitán, que será impuesta al ganador de un concurso de oratoria sobre temas políticos relacionados con la actualidad nacional, que para tal efecto organizará la mesa directiva de la corporación.

La iniciativa presentada por el concejal liberal Alonso Molina Corrales, está dirigida a estudiantes de las universidades de la ciudad de Pereira, la cuales podrán inscribir hasta dos representantes cada una.

Por su parte, la mesa directiva del Çoncejo reglamentará todos los aspectos referentes al concurso y podrá conformar una Comisión Accidental para la organización del mismo.

Molina Corrales expresó su complacencia por la acogida que tuvo la iniciativa, la cual contó con los 16 votos de los ediles que asistieron a la sesión del pasado viernes, cuyo ponente fue el concejal liberal Peterson Lopera.

Con la creación de esta condecoración el Concejo de Pereira se vincula a la conmemoración de la vida y obra del dirigente político, con ocasión del aniversario número sesenta de su fallecimiento y se contribuye a generar competencias ciudadanas entre los jóvenes de la ciudad, explicó el señor Molina Corrales, quien agregó que la iniciativa coincide con la celebración de los 160 años del Partido Liberal Colombiano, colectividad de la que el caudillo inmolado hizo parte.

sábado, julio 12, 2008

Panorama Político


POR RODRIGO ÁLVAREZ DE LA FÍSTULA
Especial para El Correo de Alonso

Desmintió
El ex-alcalde de Pereira Juan Manuel Arango Vélez desmintió ante amigos cercanos, que haya desistido de su proyecto de ser el próximo senador liberal de Risaralda.

Ante la pregunta de cuándo arranca, se dice que manifestó: “Todo tiene su tiempo”.

Bancada nueva
En la Asamblea de Risaralda, la nueva bancada compuesta por los cinco liberales y las damas Juliana Enciso y Elena Giraldo de Colombia Viva, se ha convertido en una piedra en el zapato para el Gobernador Víctor Manuel Tamayo.

Hay varios proyectos de ordenanza varados, en espera de una actitud distinta del mandatario con la alianza que ha relegado a las demás formaciones en la toma de las decisiones.

Sin embargo, los goditos siguen llenos.

Con el gallinazo en el hombro
El Alcalde de Pereira Israel Alberto Londoño se prepara para ajustar su equipo de trabajo, según fuentes de entero crédito. Ya le midió el aceite a quienes iniciaron con él la gestión y ya sabe quién sirve y quién no da bola. Ya tiene las herramientas legales y la plata para ejecutar su programa de gobierno y por eso quiere acción, resultados.

Lo importante es que hay sintonía entre lo que ha concluido el burgomaestre sobre sus colaboradores y lo que comenta la gente en la calle. Por eso hoy más que nunca, hay varios altos funcionarios con el gallinazo en el hombro. ¿Adivinen quién son las aves de rapiña y quienes son el almuercito?

De regreso
Se prepara el ex-senador Rodrigo Rivera Salazar para volver al país. Agosto es el mes escogido para retornar e iniciar su campaña por la postulación presidencial de su partido, el liberalismo.

Después de su sabático en EE.UU. llega preparado y fresco, sin las salpicaduras de las últimas escaramuzas que señalan a sus protagonistas como actores de una polarización maniquea, que no sirve para llevar al país a una etapa post-uribe. Algunos recuerdan el regreso de Enrique Olaya Herrera por allá en el año treinta, cuando la hegemonía conservadora parecía eterna. ¿Será que eso le funciona al político risaraldense?


Foros y tecnología
Muy activo ha estado el Concejo de Pereira con sus foros. Ya realizó dos: el del plan de desarrollo y el de telecomunicaciones, con el que prácticamente se abre el debate sobre el futuro de la empresa de teléfonos de la ciudad.

Bien por el Concejo que así reivindica su condición de espacio de debate de los temas más importantes.

También están todos pinchados los concejales con el acceso que ahora tienen a Internet, gracias al proyecto de Concejo en Línea que impulsa la actual mesa directiva. Cada edil con su Terminal y con acceso a la información más útil para adelantar los debates.





Desde Las Termópilas



REGRESO DE EMIGRANTES, PERPETUACIÓN DE LA MISERIA

Por Alonso Molina Corrales

La dinámica noticiosa colombiana, que parece una excitante “montaña rusa” en permanente construcción y en particular la liberación de Ingrid Betancurth y sus compañeros de secuestro, le quitaron espacio al debate que debe suscitar en nuestro país, la práctica penalización de la inmigración ilegal en la Unión Europea y la oprobiosa indiferencia de nuestro gobierno; más parecido a un agente consular de esa potencia, que al defensor de los derechos de nuestros nacionales dentro o fuera del suelo patrio, tal como lo ordena la Constitución y la ley.

Contrasta ese desgano, con las airadas protestas del Canciller Fernando Araujo, cuando conoció que una de las catorce canciones del último álbum de la estremecedora primera dama de Francia, Carla Bruni, titulado “Como si nada”, comparaba el amor con la adicción a la “blanca cocaína colombiana”.

Al referirse a la letra compuesta por la ex-modelo, el deslucido ministro dijo que hacia una apología al terrorismo y causaba mucho dolor a Colombia, pero cuando se refirió a la llamada Directiva de Retorno de Inmigrantes Irregulares expedida por la Unión Europea, aseguró que era un tema que no desvelaba al gobierno nacional; un contraste típico de la doble moral criolla.

De acuerdo a lo dicho por comentaristas de la Voz de Alemania, en la Unión Europea triunfó el llamado a resolver el dilema planteado por las alternativas de legalizar a los inmigrantes irregulares o “pedirles que se vayan”, según las propias palabras del ponente de la iniciativa en el parlamento de Bruselas, el conservador germano Manfred Weber.

Las medidas adoptadas con la directiva no son, sin embargo, de carácter persuasivo. Los ilegales tendrán entre siete días y un mes para abandonar la unión, so pena de ser expulsados tras ser privados de la libertad hasta por dieciocho meses y una prohibición de reingresar por espacio de cinco años.

Lo grave es que para el Eje Cafetero el asunto no es solamente un problema de dignidad. La aprobación de las mencionadas medidas en el viejo continente, es el inició de la cuenta regresiva hacia un colapso social y económico de proporciones insospechadas.

El propósito de la directiva y la esperada eficiencia con que se implementará – digna del mecanismo de relojería de los campos de concentración nazi – nos debe preparar para el regreso al Eje Cafetero de quienes aportaron con sus remesas el 10.4% del Producto Interno Bruto de la región, según datos del 2004 calculados por el investigador de Alma Mater y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo PNUD. William Mejía, en su trabajo “Eje Cafetero y Migraciones”.

¿Cómo se sustituirán esas divisas que contribuyeron al mejoramiento de los indicadores económicos, a la mitigación del hambre y al sostenimiento del desequilibrado esquema tarifario de los servicios públicos domiciliarios? Según el trabajo de William Mejía, en 2004 el 60% de las remesas fue destinado a la compra de mercado y al pago de las facturas de agua, luz, telefonía y gas natural.

De acuerdo a esa investigación, se sabe que para 2005 el 8.9 % de los hogares risaraldenses tenía algún miembro viviendo permanentemente en el exterior y que en el Eje Cafetero la situación la experimentaban casi siete familias de cada cien; mientras Pereira y Dosquebradas aparecían como los municipios con el mayor número de núcleos familiares con integrantes establecidos fuera del país.

Lo que hace dramático enfrentar las cifras con la realidad que impone la Directiva de la Unión Europea, es que en la investigación de Mejía, aproximadamente el 55% de los emigrantes de los hogares censados tiene como destino España; país obligado a aplicar la normatividad comunitaria, muy a pesar de la forma como el actual gobierno socialista percibe y trata el tema de las migraciones.

Así las cosas, lo que viene es mucho más grave que el regreso de unos cuantos desempleados y exige, por tanto, el trazado de una política que pase por exigir al gobierno nacional una actitud más comprometida con la suerte de los colombianos desarraigados y ayuda a las entidades territoriales amenazadas con un agudo deterioro económico y social y el consiguiente impacto negativo en los indicadores de seguridad. De lo contrario, vendrá una época aciaga para esta región golpeada por la indiferencia de la derecha en el poder.

alonsomolinacorrales@gmail.com



El Dedo en la Llaga

El partido de Los Naranjos

Por Àlvaro Rodríguez Hernàndez

Pasaron las elecciones y el Polo en Risaralda sigue descuartizado. Sin rumbo. Pasaron las elecciones y el liberalismo sigue sin organización: confundido, crucificado por muchas monedas. Golpeado y sin recomponer figura por la voracidad de la tribu. Nunca habìa visto peor època para este partido que arriba, esta misma semana, a 160 años sin pudor alguno. Cada vocero es un directorio chiquito…que va por lo suyo.

Uribe, el Presidente Uribe, despedazò la polìtica hoy. Hasta el punto que la frase que hay màs Uribe que partido, es cierta y todos se pegaron en su momento para cubrirse en esa carpa abierta.

Pero bueno, el conservatismo no aterriza. Sigue dando vueltas en la pista jugando al liderazgo bueno del gobernador Vìctor Manuel Tamayo. Su jefe natural y al que le han delegado desde afuera, su vocaciòn de aglutinador (al fin de cuentas, 150 mil votos no se consiguen fácil en ninguna tienda o a la vuelta de cualquier esquina). Es el ùnico que lo puede hacer ante tanto ego inflado que quiere cobrar revancha de contado. Es claro, compromiso leal no hay. Es sino mirar el Concejo en Pereira – 2, para un total de 49 en Risaralda - y la Asamblea -3 – para saber que nadie ordena la película para la foto. Pasaron de 6 mil votos en Pereira a 13 mil y de dos mil a 8 mil en Dosquebradas.

Los otros dirigentes azules, van por la cabeza de Diego Naranjo – el representante- a quien acusa de bravucón sin sentido y escaso de liderazgo cuando se requiere dirigir la tropa. Dedicado a la micro polìtica, le señalan unos mientras otros no le reconocen su jefatura, con la credencial en el bolsillo y ganada a voto limpio. Los mas, lo ven como hombre de posiciones, beligerante, que no tranza fácil y que no pasa de agache en esa polìtica resbalosa y de manteles que se quiere hacer.

Las fuerzas para la Càmara , la disputan desde ya el hoy concejal Ivàn Naranjo – el otro Naranjo del partido conservador – arropado por fuertes fracciones de la ex gobernadora Amparo Lucìa Vega y el ex senador, Luis Carlos Ramírez. El propio Naranjo – el original del cuento – leal al gobernador y montado en las alcaldías de Pereira y Dosquebradas pero perdedor en varias alcaldìas subastadas, incluìda la de Belèn, que le permitiò al liberalismo salvarse del naufragio. James Montoya que se estrena con fortín en Santa Rosa y quiere graduarse de polìtico sin muchos pergaminos. Falta otro para rellenar la lista porque el combativo Àlvaro Restrepo, se bajò para aspirar a la alcaldía de Dosquebradas – si es que encuentra o le dejan algo en ese gobierno a la sombra que allì existe-.

Pero bueno, asì como no hay que pretender que todos estèn en la misma casa: la gran duda es juntar dicha militancia para colocarse de acuerdo y votar por un candidato de sus entrañas para el Senado. Allì, aspira el ex candidato Luis Carlos Ramírez Mùnera, hombre de amores y rencores, en ese escenario cruzado por odios . Ramiro Velásquez tiene candidato propio para el senado: Hernàn Andrade – del huila èl -, quien serà a partir del 20 de julio, elegido presidente del Senado. Otros mueven a los caldenses Arturo Yepes – endoso de Omar Yepes – y Luis Emilio Sierra.

En ese escenario, - del Senado- està una arena movediza que succiona votos: Elsa Gladys Cifuentes, surgida de esa capilla y hoy en Cambio Radical, que quiere repetir.

Es claro, pues, que sus retos estàn a la vista: un senado si hay uniòn y voluntad de partido para resarcir el pasado , una Càmara para sostener y la bùsqueda de un liderazgo extraviado que consolide el proyecto.
La tarea no serà fácil. Todos quieren rasguñar votos de esa militancia absorbida y manoseada por distintas capillas locales y que ha hecho que se trabaje allì con el odio y el temor.

Vamos a ver si dentro de esas veleidades, el jugo de los Naranjos exprime votos, en un cedazo con muchos rotos, derivado del excesivo y mal uso dado por sus dueños.

Para ello, tendràn que “repatriar” lìderes, abrir las puertas para que ingrese nueva gente y rodear al gobernador Tamayo si es que no se quieren suicidar con su propia medicina.
alvarocomunicaciones@yahoo.com

La Columna de Marulo

CIUDAD Y CONVIVENCIA

Por Edison Marulanda Peña

¿Pereira puede desarrollarse integral y armónicamente? Si, siempre y cuando sus conductores políticos y los ciudadanos captemos lo que debe hacerse y logremos acuerdos para su puesta en escena. Hay que poner en sintonía la economía, la seguridad ciudadana y la cultura ciudadana, para prevenir que el “coctel” de violencias, miedos urbanos, frustraciones o escepticismo lleguen a minar la confianza de los gobernados en sus gobernantes, y de los individuos entre si para asociarse. No es poca cosa el desafío de pensar en cómo transformar las amenazas en “oportunidades” reales, para todos y todas.

Si aceptamos que se necesita tener mejores seres humanos, entonces se requiere la armonización del interés individual y el bien común. Esto demanda formar no solo un individuo virtuoso sino un ciudadano virtuoso, evocando al viejo Aristóteles. Si cada uno sólo lucha por sus metas, pero se desentiende de los deberes públicos, o los problemas sociales, o cree que la ciudad cambia simplemente por tener más hormigón y luces de neón —¡tan bonita!—, este individuo no se compromete para conseguir que la sociedad a la que pertenece sea más justa y respetuosa de los derechos humanos, entonces los líos se multiplicarán.

Usted ya vislumbra la articulación necesaria entre ética (libertad y autorregulación), justicia (respeto por la ley que nos iguala y garantías de los derechos reconocidos) y estética (concepción de belleza), para que una ciudad marche en la dirección correcta. Tiene razón si encuentra que se conecta con la tesis reiterada por Antanas Mockus desde los años 90. “La sociedad funciona gracias a tres sistemas de regulación: ley, moral y cultura”. Cuando se rompe la relación activa de los tres o uno de ellos se resquebraja, se traduce en que no hay convivencia y, por el contrario, priman la intolerancia, la desconfianza, no se reconoce la dignidad humana negando así la diversidad cultural, sexual, religiosa y étnica.

Hay que señalar, también, que un problema que ha desgastado el programa de cultura ciudadana en anteriores administraciones de Pereira, es que se ha tomado tanto el diseño teórico como las acciones aplicadas en Bogotá y los han impuesto aquí; olvidando que deben repensar el modelo para hacer los cambios o las innovaciones para que funcione bien. Y una condición necesaria es conformar un equipo interdisciplinario con gente formada en los temas, idóneo y sin contaminarlo de politiquería.

No hay que olvidar que en Bogotá se interiorizó la cultura ciudadana porque, además del notable equipo conformado por su alcalde, Mockus manejaba convincentemente el discurso y persuadía con el ejemplo. Esto se resume en dos vocablos, coherencia y credibilidad.

El propósito de una ciudad más humana y justa, debe ser la inspiración de un proyecto político serio. Ahora que se ha recuperado el disfrute de la libertad individual con la Seguridad democrática, el siguiente reto es tan arduo como inaplazable: formar una sociedad más justa. ¿Podríamos empezar por Pereira, tierra de “oportunidades”?

martes, julio 01, 2008

Sumario


EN ESTA ENTREGA :


  • Desde Las Termópilas, Alonso Molina Corrales se pregunta si la conducta del Presidente Uribe se ajusta a su condición de Jefe de Estado.
  • El Dedo en la Llaga habla un apagón en la Empresa de Energía de Pereira.

Desde Las Termópilas

EL JEFE DE ESTADO

Por Alonso Molina Corrales

De acuerdo al ordenamiento constitucional colombiano, el Presidente de la República es el Jefe de Estado, Jefe de Gobierno y Suprema Autoridad Administrativa, con lo cual se dota al ciudadano elegido para esa magistratura de un gran poder; superior en todo al ostentado por las demás ramas constitutivas de la democracia que pretende ser Colombia.

Para evitar que el ungido con esas facultades se vuelva una especie de emperador moderno, están los pesos y contrapesos bajo los cuales se someten el ejecutivo, el legislativo y el judicial, tal como los concibió Montesquieu en su libro “El Espíritu de las Leyes” y, ante todo, el hecho de que el ciudadano distinguido con esa encumbrada posición, jura cumplir con la constitución política y las leyes y “…se obliga a garantizar los derechos y libertades de todos los colombianos”.

La sujeción al ordenamiento jurídico es propia de un Estado de Derecho y la obligación de velar por los derechos y garantías se deriva, en buen grado, del carácter de Jefe de Estado que tiene el Presidente de la República en Colombia y que lo pone por encima de las naturales contradicciones y litigios entre las ramas del poder público; para que así sea símbolo de la unidad nacional. Unidad nacional nacida de la confianza de los ciudadanos en las instituciones del Estado y en su papel como protectoras y promotoras de la vida, honra y bienes de los ciudadanos.

Fue esa capacidad de ubicarse por encima de la lucha entre los diversos sectores sociales y entre los más disímiles intereses económicos, lo que hizo conservar en algunos países europeos la figura del monarca, que maniatado por la ley y despojado de las potestades asumidas por las ramas del poder público, pasaba a simbolizar todo aquello que podía hacer de un tumulto, una nación y de una nación, un Estado. Las repúblicas parlamentaristas le dieron esa atribución a los llamados presidentes –reyes sin corona e inútiles para todo lo demás - y en los regímenes presidencialistas americanos, éstos asumieron el carácter de jefes de Estado, junto con las responsabilidades en la conducción del gobierno y la administración pública, para reponer la fuerte imagen del soberano de ultramar.

Como Jefe de Estado, el Presidente de la República debe velar por la armonía entre las ramas del poder público y porque éstas actúen de manera que garanticen los principios, fines e instituciones del Estado Social de Derecho que busca ser Colombia.

El primer magistrado de la nación no puede ser el jefe belicoso de una facción de la sociedad, ni trabajar por el socavamiento de las prerrogativas constitucionales y legales de alguna de las ramas del poder público. Tampoco puede usurpar las facultades de éstas, ni las de los organismos de control, ni las de los entes territoriales y mucho menos, le está permitido descalificar y desprestigiar a los contradictores del gobierno, pues eso limita el ejercicio de la democracia y puede vulnerar derechos fundamentales como son la vida y la libre expresión de las ideas.

¿El presidente Álvaro Uribe Vélez está ajustado a las líneas de comportamiento esbozadas a lo largo de éste texto?

Respondo no, con la convicción de que la omisión en sus deberes como Jefe de Estado es la consecuencia de sus creencias, sus intereses y sus necesidades: No cree en el sueño trazado por la Constitución Política de 1991, no le interesa fortalecer el Estado Social de Derecho, pues eso implica menos prerrogativas para el ejecutivo imperial de sus ilusiones y necesita sumir al país en una “hecatombe” institucional, para eliminar a sus enemigos, buscar la legitimación de su poder manchado y continuar detentándolo el tiempo suficiente para enriquecer a una nueva élite en ascenso.

Ninguno de esos propósitos coincide con los del Jefe de Estado de un país democrático. Se parecen más a los del líder de una conspiración con disfraz de legalidad, al mejor estilo de los caudillos tropicales pintados por la literatura latinoamericana, que echaron mano de los plebiscitos para mantenerse en el puesto de mando, tal como ahora lo pretende Uribe Vélez.

alonsomolinacorrales@gmail.com

El Dedo en la Llaga

¡EL APAGÒN!

Por Álvaro Rodríguez Hernández

Por lo menos, dos o tres gerentes de la Empresa de Energía, debieran estar en la cárcel. Guardados.

Esa empresa- con 126 mil usuarios- se ¡la robaron! Contraloría municipal no hubo. Solo aguante frente al desmantelamiento continuó. Frente a la corruptela que la “apagó” y frente al desastre administrativo que la engulló.

Fue un fracaso como gerencia pública: tuvo 14 gerentes en 11 años. Muchas conductas dolosas.

Frente a un Concejo de Pereira, cómplice. La plata - ¡72 MIL MILLONES DE PESOS!- se fue por el tobogán, a la alcantarilla y a los bolsillos complacientes de un ejecutivo cínico. Aquí quebramos para comprar. El detrimento patrimonial no puede ser mas claro. Fue perdiendo, cayendo al abismo con los ojos abiertos. “Quemó” el 50 por ciento de la venta de telefónica, que se le inyectó.

Por eso, la capitalización en cámara lenta - cínico nombre para privatizar - no dio espera y hubo que hacerla. Era lo menos peor, pienso hoy, en ese negocio abierto y rentable que se hizo por el gobierno del alcalde Israel Londoño...

La viabilidad técnica está a punto que la ciudad sufra el apagón energético, ajeno al moral vivido. El racionamiento está a la puerta ya que están operando con demasiadas restricciones y riesgos no de una manera preventiva sino correctiva, como lo señaló su gerente actual. La obsolescencia en sus redes es crítica, avanzada, deprimente por 60 años de uso. Para mantenimiento de sus transformadores, unos con 30 ò 35 años, requiere con urgencia 3 mil 500 millones. Un día de estos, es una verdad demostrable, nos podemos levantar o acostar sin energía (tiene pérdidas de energía hoy de un 22 por ciento. El plan de recuperación vale 40 mil millones).

Las cifras no pueden ser más elocuentes en esa cadena de errores sin control, que hicieron esfumar sus recursos. Los que se comprometieron de manera dudosa, no en este gobierno.

Ahora, vendrá la época de las dudas en un mercado especulativo donde persisten 17 empresas de Energía (tres de ellas – dos españolas -concentran el 80 por ciento del mercado. La nuestra es la segunda con menor índice de productividad, ya que registra deterioro en la mayoría de sus indicadores y pese a que se guarde, se oculte, está bajo vigilancia especial)

Deudas vencidas por 23 mil millones, pérdidas totales de 79 mil millones, no se ha comprado la energía para el 2009 y el 2010 lo que obliga a comprar en Bolsa en un mercado rapaz, por una empresa sin garantía y en momentos en que nos van a unificar tarifas con vecinos ricos como Antioquia y Valle. La Empresa de Energía, en un sólo año, acumuló pérdidas de 17 mil millones de pesos. La cartera es del orden de los 19 mil millones, la que la hace próxima a demanda (50 mil millones de pesos es la deuda contraídas con el sistema financiero)

Venderla, pues, era necesario. El “apagón” moral le trae luz a la ciudad.
alvarocomunicaciones@yahoo.com