martes, julio 29, 2008

Textos de interés

Dice Concejal Alonso Molina Corrales:

BICENTENARIO DEL 20 DE JULIO, OPORTUNIDAD PARA REFLEXIONAR SOBRE FUTURO DE COLOMBIA

El concejal de Pereira Fernando Arias Cardona, presentó al cabildo local el proyecto de acuerdo # 40 de 2008, para crear la comisión preparatoria de la celebración de los doscientos años del grito de independencia del 20 de julio de 1810.

Gracias a la ponencia positiva del concejal liberal Alonso Molina Corrales y el apoyo de los demás integrantes de la corporación, la iniciativa se convirtió en el Acuerdo # 32 de julio de 2008.

El siguiente es el texto de la ponencia del edil Molina Corrales:

“El gran reto que impuso la derrota militar de España en el Nuevo Reino de Granada y en sus demás colonias americanas fue, sin duda, el de construir Estado sin haber agotado aquellas etapas que convierten a pueblos dispersos en Naciones y luego en Estados Nacionales.

En Europa ese tránsito está bien caracterizado cuando vemos sucederse en el tiempo, períodos donde los esfuerzos comunes del pasado, las incertidumbres del presente y los anhelos del futuro cohesionan a pueblos disímiles, hasta hacerlos comulgar espiritualmente con un sentimiento nacional que trasciende religión, raza y lengua.

Inglaterra y Francia, solo para mencionar algunos, fueron realidades nacionales después de estar escindidos durante la larga y oscura noche del medioevo que sucedió a la caída del Imperio Romano. En muchos casos, esa consciencia nacional se forjó gracias al yunque y el mazo del despotismo monárquico, que sometió a los señores feudales y construyó, con la ayuda de la burguesía en ascenso, los llamados Estados Nacionales.

En ese periplo, estos pueblos aprendieron a gobernarse, padecieron la tiranía de sus propios amos locales, ajustaron sus instituciones de acuerdo a la madurez política de sus gentes y buscaron la mejor forma de gobierno. Fueron precisamente esos avatares comunes, los que los cohesionaron como Estados Nacionales.

En la América española no fue igual. La Conquista borró cualquier vestigio de las formas de organización política de los pueblos precolombinos; durante la Colonia, el gobierno fue reservado a soldados y togados peninsulares, y la división político administrativa del territorio, cumplió el propósito de impedir el surgimiento de un sentimiento nacional, muy cercano a pueblos hermanados por el idioma, la religión y las tradiciones implantadas por el invasor. Capítulo aparte merece la suerte de los indígenas y africanos esclavizados, condenados a una marginalidad secular.

Como lo dijo El Libertador Simón Bolívar en su Carta de Jamaica, los americanos estuvimos condenados a una “infancia permanente”, que nos privó del manejo de los asuntos públicos, nos sometió al peor de los despotismos y - lo que es pertinente para lo que nos ocupa - nos negó de la posibilidad de construir una identidad nacional.

Ante ese reto de hacer de unos pueblos dispersos un Estado Nacional, la elite gobernante criolla procedió a construir su propio santoral y las reliquias alrededor de las cuales debería ir trepando la enredadera del sentimiento nacional.

Héroes y fechas constituyen el esqueleto de una historia, que obra como cohesionador social y es en si misma el relato de una nación creada por decreto.

En esa especie de altar de la patria, ocupa lugar de privilegio el 20 de julio de 1810: el día del Grito de Independencia. Una revuelta orquestada alrededor de un pleito por un florero, terminó con la expulsión de Virrey Amar y Borbón y su familia y la conformación de una junta de gobierno leal el rey Fernando VII en Santafé de Bogotá

Ese tipo de manifestaciones ya tenían antecedentes en la historia de la Nueva Granada o fueron seguidos de otros de igual significación. El 3 de julio de 1810, Santiago de Cali dio su grito de independencia con un alzamiento similar; el 11 de noviembre de 1811, Cartagena anunció su independencia absoluta de España, y el 7 de agosto de 1819, en la batalla de Boyacá, se logró obtener el control de la capital del Nuevo Reino de Granada y de la rica zona andina central, lo que fue definitivo para el triunfo de la causa libertadora.

La relevancia del 20 de julio en el calendario de fiestas patrias, obedece a que la revuelta se dio en la capital del virreinato, tuvo como máxima expresión la expulsión del virrey y por tanto, encaja en el propósito de construir una identidad nacional en beneficio de una visión centralista de la elite del nuevo Estado.

También determinó su condición de fecha central, la pugna entre los amigos de Bolívar y los de Santander, que dio al traste con la Gran Colombia y exacerbó un nacionalismo que pretendía, inútilmente, borrar la huella del Libertador, por medio del opacamiento de jornadas cruciales como la del 7 de agosto de 1819, en el puente de Boyacá, donde el venezolano fue protagonista.

La imposición de la agenda política de Rafael Núñez y su Constitución de 1886, se sirvió del 20 de julio de 1810 como puntal del centralismo que le quitó a las provincias hasta el derecho de celebrar su propia historia.

Con todo, hoy por hoy, la fecha del 20 de julio tiene una relevancia que no podemos negar, aunque seamos concientes de la necesidad de consultar más la historia de las regiones y los relatos no oficiales, si queremos entender mejor a Colombia.

El Grito del 20 de julio fue la expresión de una voluntad emancipadora, lograda gracias a nuestro auto-reconocimiento como sujetos de derecho, capaces de gobernarnos a nosotros mismos y aptos para explotar la riqueza que evidenció la Expedición Botánica.

Tras ese levantamiento, se adoptaron formas de gobierno, se convocaron cuerpos legislativos, se expidieron constituciones y leyes, se guerreó en forma fratricida y finalmente, se llegó a declarar la independencia absoluta de España, aunque luego perdimos todo ante Morillo. Es cierto entonces el poder detonador del alzamiento y su vocación emancipadora.

Pero sobre todo, la efeméride es una gran oportunidad para hacer una profunda reflexión sobre el camino que hemos recorrido juntos y la visión de futuro que nos debe cohesionar como Estado Nacional.

Doy, por tanto, ponencia positiva a la iniciativa del Honorable Concejal Fernando Arias Cardona, sin introducir cambio alguno en el texto del proyecto de acuerdo # 40 de 2008.”



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