CUMPLEAÑOS REFLEXIVO
Por Alonso Molina Corrales
Llega el Partido Liberal Colombiano a sus 160 años de vida, cuando afronta el reto de recuperar el favor popular, gracias a su capacidad de interpretar y defender los anhelos de los colombianos del siglo XXI y ser para ellos una alternativa de poder real y deseable.
El especial momento que vive el país, como consecuencia del estilo impuesto por un Presidente de la República que nunca dejó de ser candidato, hace de la tarea algo digno de un esfuerzo titánico; superior, en opinión de muchos, a la complexión muscular de un partido algodonado por la ingravidez de un sistema político sin oposición, ni controversias; una colectividad sin ideas, ni convicciones, y adicta a la cuota burocrática y a la contratación estatal, que ahora están en manos de los amigos del régimen (Síndrome de Abstinencia).
El Liberalismo enfrenta un enemigo formidable, que es una derecha desbocada, liderada por un Uribe Vélez de condiciones excepcionales, que no tiene escrúpulos al utilizar los recursos del gobierno para alimentar su incesante campaña electoral, que se siente protegido por los dueños del aparato productivo y su falange mediática - verdadero campo de fuerza que lo hace invulnerable -, y avalado por unos resultados discutibles en muchos aspectos, pero que hacen delirar a la masa hipnotizada.
No hay duda, el camino es difícil. Por eso no es extraño que algunos jerarcas liberales se conviertan en agentes oficiosos de alianzas con el uribismo, solo entendibles si confinamos el ejercicio de la política en el estrecho campo de la transacción clientelar. ¡Claro! Si la finalidad son los puestos y los contratos y la búsqueda de esas prebendas es la argamasa que une a los liberales y le da razón a la existencia del partido, el único camino es arreglarnos con el Presidente de la República.
Pero si por el contrario, lo que se busca es reconquistar el poder para corregir los errores del pasado y hacer realidad el programa político nacional declarado en la Constitución de 1991 de rancia estirpe liberal - en consecuencia con las ideas e historia del partido -, el desierto de la oposición será la mejor trinchera para preparar el asalto en el momento oportuno.
Es cuestión de tiempo. Los logros del régimen incuban su propio final: El deseado final de las FARC y del ELN podría hacer pensar que Uribe ya no hace falta. ¿Acaso ese no es el mensaje que subyace en la postura de la ANDI, contraria ahora a la segunda reelección?
También la desaceleración de la economía juega en contra de la permanencia del régimen. El deterioro de los indicadores evidencia que el crecimiento de los últimos años obedeció a variables globales coincidentes, mientras el gobierno gastó hasta el punto de disparar la inflación y los exportadores se arruinaron por la revaluación del peso, ante la mirada indiferente del Ministro de Hacienda.
Entre tanto, el liberalismo debe denunciar con energía las falacias del régimen, defender el Estado Social de Derecho y construir un programa con los temas que nos hacen diferentes a la derecha y aquellos que, como el de la seguridad, son del interés de todos los colombianos.
Una política pública de última generación, por ejemplo, que convierta a la seguridad en un bien al alcance de los pobres y los campesinos - no solo de los ricos y los citadinos - y que recupere para siempre el monopolio de las armas en cabeza del Estado, es una buena alternativa frente a los resultados del gobierno actual en esa materia. Una delincuencia común sin control y un narcotráfico transformado y en ascenso, mientras los paramilitares continúan delinquiendo e influyendo en la vida del país, no son situaciones dignas de un informe de gestión presidencial.
Larga y fecunda vida para el Partido Liberal.
AL MARGEN: La única manera de evitar que la marcha por la libertad del próximo 20 de julio se convierta en una movilización uribista, es que todos los colombianos salgamos a la calles, pensando en esos compatriotas que padecen el secuestro por razones políticas y extorsivas y exigiendo su liberación inmediata. Todos a marchar.
alonsomolinacorrales@gmail.com
Por Alonso Molina Corrales
Llega el Partido Liberal Colombiano a sus 160 años de vida, cuando afronta el reto de recuperar el favor popular, gracias a su capacidad de interpretar y defender los anhelos de los colombianos del siglo XXI y ser para ellos una alternativa de poder real y deseable.
El especial momento que vive el país, como consecuencia del estilo impuesto por un Presidente de la República que nunca dejó de ser candidato, hace de la tarea algo digno de un esfuerzo titánico; superior, en opinión de muchos, a la complexión muscular de un partido algodonado por la ingravidez de un sistema político sin oposición, ni controversias; una colectividad sin ideas, ni convicciones, y adicta a la cuota burocrática y a la contratación estatal, que ahora están en manos de los amigos del régimen (Síndrome de Abstinencia).
El Liberalismo enfrenta un enemigo formidable, que es una derecha desbocada, liderada por un Uribe Vélez de condiciones excepcionales, que no tiene escrúpulos al utilizar los recursos del gobierno para alimentar su incesante campaña electoral, que se siente protegido por los dueños del aparato productivo y su falange mediática - verdadero campo de fuerza que lo hace invulnerable -, y avalado por unos resultados discutibles en muchos aspectos, pero que hacen delirar a la masa hipnotizada.
No hay duda, el camino es difícil. Por eso no es extraño que algunos jerarcas liberales se conviertan en agentes oficiosos de alianzas con el uribismo, solo entendibles si confinamos el ejercicio de la política en el estrecho campo de la transacción clientelar. ¡Claro! Si la finalidad son los puestos y los contratos y la búsqueda de esas prebendas es la argamasa que une a los liberales y le da razón a la existencia del partido, el único camino es arreglarnos con el Presidente de la República.
Pero si por el contrario, lo que se busca es reconquistar el poder para corregir los errores del pasado y hacer realidad el programa político nacional declarado en la Constitución de 1991 de rancia estirpe liberal - en consecuencia con las ideas e historia del partido -, el desierto de la oposición será la mejor trinchera para preparar el asalto en el momento oportuno.
Es cuestión de tiempo. Los logros del régimen incuban su propio final: El deseado final de las FARC y del ELN podría hacer pensar que Uribe ya no hace falta. ¿Acaso ese no es el mensaje que subyace en la postura de la ANDI, contraria ahora a la segunda reelección?
También la desaceleración de la economía juega en contra de la permanencia del régimen. El deterioro de los indicadores evidencia que el crecimiento de los últimos años obedeció a variables globales coincidentes, mientras el gobierno gastó hasta el punto de disparar la inflación y los exportadores se arruinaron por la revaluación del peso, ante la mirada indiferente del Ministro de Hacienda.
Entre tanto, el liberalismo debe denunciar con energía las falacias del régimen, defender el Estado Social de Derecho y construir un programa con los temas que nos hacen diferentes a la derecha y aquellos que, como el de la seguridad, son del interés de todos los colombianos.
Una política pública de última generación, por ejemplo, que convierta a la seguridad en un bien al alcance de los pobres y los campesinos - no solo de los ricos y los citadinos - y que recupere para siempre el monopolio de las armas en cabeza del Estado, es una buena alternativa frente a los resultados del gobierno actual en esa materia. Una delincuencia común sin control y un narcotráfico transformado y en ascenso, mientras los paramilitares continúan delinquiendo e influyendo en la vida del país, no son situaciones dignas de un informe de gestión presidencial.
Larga y fecunda vida para el Partido Liberal.
AL MARGEN: La única manera de evitar que la marcha por la libertad del próximo 20 de julio se convierta en una movilización uribista, es que todos los colombianos salgamos a la calles, pensando en esos compatriotas que padecen el secuestro por razones políticas y extorsivas y exigiendo su liberación inmediata. Todos a marchar.
alonsomolinacorrales@gmail.com
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