miércoles, febrero 18, 2009

COMUNICADO DE PRENSA

Afirman los presidentes de comisiones del Concejo:
ES UNA NUEVA OPORTUNIDAD PARA SERVIRLE A PEREIRA

  • La elección fue un voto de confianza a favor del liberalismo, dice Gallo Maya.
  • Seguimiento a los Acuerdos será prioridad de Comisión 3ª, anuncia Molina.
(Pereira, 17 de febrero de 2009) Como una nueva oportunidad para servirle a Pereira y trabajar por el fortalecimiento del Concejo y del liberalismo como opción de poder, coincidieron en calificar los ediles Juan Pablo Gallo Maya y Alonso Molina Corrales, sus designaciones como presidentes de las respectivas comisiones segunda y tercera del cabildo municipal.

Significado

El concejal Juan Pablo Gallo Maya, comentó que la elección de liberales en las directivas de las comisiones permanentes, al tiempo que un copartidario es el presidente del Concejo, es una demostración de la confianza que las demás formaciones políticas tienen en la bancada de ese partido y en las buenas intenciones que le asisten al afrontar la tarea coadministrativa, el control político y la representación popular.

Sobre la tarea a realizar

Por su parte, el edil Alonso Molina Corrales resaltó que la comisión tercera, además de tramitar los temas generales de carácter administrativo, recibió el año anterior por iniciativa de la bancada liberal, la responsabilidad de hacerle seguimiento selectivo y aleatorio al cumplimiento de los acuerdos expedidos por el Concejo de Pereira, lo cual es una gran herramienta que fortalece al cabildo en su trabajo de control político. "Nos aplicaremos a fondo en esa tarea, en el estudio de las diversas iniciativas de nuestro resorte y en los asuntos relacionados con la cultura y la salud, que no solamente son materias asignadas por reglamento a la comisión, sino que también son áreas donde el liberalismo ha asumido responsabilidades políticas y administrativas dentro del actual gobierno de Pereira", puntualizó.

martes, febrero 03, 2009

Comunicado de Prensa

ALONSO MOLINA CORRALES, NUEVO COORDINADOR DE LA BANCADA LIBERAL EN EL CONCEJO DE PEREIRA

(Pereira, 3 de febrero de 2009) El concejal Alonso Molina Corrales fue designado por sus colegas del Partido Liberal, como el nuevo coordinador de esa bancada en el cabildo local, en reemplazo del edil Yesid Armando Rozo Forero, quien culminó su período de un año como vocero de la mencionada colectividad.

La decisión fue adoptada durante la primera reunión de la bancada liberal en 2009 y hace parte de un paquete de medidas que ese grupo de concejales implementará en el presente año, para optimizar la labor coadministradora y de control político.

Molina Corrales agradeció a sus compañeros de bancada la designación y se comprometió a trabajar por el fortalecimiento del liberalismo en el Concejo y la defensa de los altos intereses de la ciudad.

Anotó que “…al ser las bancadas en las corporaciones administrativas, instituciones recientemente reguladas por la ley, hay que hacer un gran esfuerzo para su fortalecimiento, no solo en el ámbito de las tareas propias de los concejos, sino también como importantes instancias dentro de las estructuras de los partidos políticos”.

“Uno de los propósitos de nuestra bancada en el Concejo de Pereira, es tener una constante interlocución con las directivas del partido a nivel local, departamental y nacional, para que las posiciones que adoptemos al interior del cabildo, sean el fiel reflejo de la política oficial del liberalismo”, puntualizó.

jueves, enero 29, 2009

Comunicado de Prensa

CONCEJAL ALONSO MOLINA PIDE REACTIVACIÓN
DE COMISIÓN DE SEGURIDAD Y CONVIVENCIA

Recientes positivos de la Policía demuestran que si es posible anticipársele al hampa, afirma Concejal.

El Concejal de Pereira Alonso Molina Corrales le solicitó al nuevo presidente del cabildo municipal, reactivar la comisión accidental de seguridad y convivencia que se creó en el último trimestre del 2008 o entregar el seguimiento de esos temas a la comisión tercera permanente de la mencionada corporación.

Molina Corrales le dijo en una carta al Presidente del Concejo, Peterson Lopera Cardona, que “…con el concurso de expertos en la materia, académicos y funcionarios competentes, construimos un marco teórico sobre los temas mencionados, conocimos las opiniones de varios sectores y obtuvimos información estadística sobre la criminalidad en la ciudad…”, pero que por lo delicado y extenso de la materia y lo limitado de los términos legales, solo se presentó un informe parcial.

“Todavía debemos avanzar en la profundización de los temas, teniendo en cuenta las conclusiones del primer informe y la importancia que la seguridad y la convivencia tienen en el aseguramiento de la competitividad económica y la sostenibilidad social de una ciudad”, afirmó el dirigente político al explicar las razones de la misiva al presidente del Concejo.

El cabildante liberal; quién coordinó los trabajos de la comisión accidental integrada por los ediles Milton Rene Chávez Molina, Álvaro Escobar González, Fernando Arias Cardona y Juan Pablo Gallo Maya; resaltó como una de las conclusiones más importantes del trabajo, la urgencia de implementar acciones de inteligencia que permitan desarticular al crimen organizado. “Los positivos de la Policía contra las bandas delincuenciales, luego de la escalada de homicidios de comienzo de año, es una prueba de que si es posible anticipársele al hampa con un buen trabajo de seguimiento a los antisociales, para proteger las vidas de los ciudadanos de bien”, comentó Alonso Molina Corrales, para luego puntualizar que se debe buscar concertar una política pública criminal en Pereira.

miércoles, diciembre 24, 2008

Carta de una pereirana ausente, pero grata

Santiago de Cali, diciembre de 2008


Honorable Concejal
ALONSO MOLINA CORRALES
Pereira


Respetado Concejal Molina:

Quiero transmitirle una preocupación de pereirana ausente.

El sábado 28 de noviembre estuve de visita en Pereira y tuve la oportunidad de asistir como espectadora a la celebración de la iniciación de la navidad, admiré el desfile, las luces, el confeti de colores brillantes, estaba muy emocionada por estar en mi tierra y bajo esa imponente lluvia de estrellas.

Luego, como pereirana que se respete, fui a caminar por la 7º y por la 8º hasta El Lago, aquí es donde comienza mi inquietud, pues encontré estas calles, especialmente los andenes de la octava, llenos de ventas de comida (con vitrinas, estufa, tanque de gas, sillas y todo incluido), cacharrerías, y toda clase de ventas que obstaculizan el paso en los andenes que en tiempo cercano fueron remodelados, ampliados y embellecidos para el disfrute de nuestras calles tradicionales, las cuales utilizamos desde hace muchos años para ir a la Catedral a la Santa Misa o al Lago a comer helados y ensalada de frutas, y en la nostalgia de los que ya contamos algunos añitos era el camino para ir a Abril a disfrutar del canto y la poesía.

Quiero transmitirle mi sentimiento y poner en sus manos y en la de sus colegas de la ciudad, el estudio de este posible uso indebido del espacio público, el cual debe ser utilizado como su nombre lo indica, para el bien común y no para la satisfacción de necesidades individuales, algunas de las cuales son respetables como el derecho al trabajo que en ningún caso está por encima de los demás ciudadanos, y con el creciente embellecimiento que ha tenido la ciudad en los últimos años.

Le deseo una Feliz Navidad y que el año próximo sea El Mejor,


María Elena Echeverri Jaramillo

sábado, diciembre 20, 2008

jueves, diciembre 18, 2008

Desde Las Termópilas

RESPUESTAS PARA LA CRISIS

Por Alonso Molina Corrales

Cuando nos aprestamos a dar por terminado un año más, miramos cara a cara una realidad que exige de nuestra audacia, imaginación, independencia y claridad de propósitos, para afrontarla con éxito. En 2008, cayó la última certeza, el mismo dogma nacido del aparente desplome de las verdades que sostuvieron el mundo bipolar pregorbachov: El imperio de una economía de mercado sin intervencionismo deL Estado y proclive a reducir a éste último a dimensiones ínfimas.

La crisis económica que enfrenta ahora el planeta y que aún no dimensionamos bien; los pobres resultados del neoliberalismo en América Latina, que hacen pensar en tres lustros perdidos en materia socioeconómica, y la ampliación de la brecha entre ricos y pobres, en una Colombia que ve engordar sin límite a sus empresarios, mientras el resto de la población escasamente sobrevive; son algunas de las razones que nos llevan a pensar, que a tono con la post modernidad cacareada por los relativistas y eclécticos, no hay fórmulas definitivas y mucho menos mágicas, en todo lo que es manufactura de la civilización humana.

Es como si estuviéramos a punto de darle apertura a un juego o poner en funcionamiento un aparato, sin instrucciones; o mejor o peor aún (de acuerdo a como se vea), con los manuales para ser redactados por los jugadores o usuarios según el caso y de acuerdo a la experiencia.

Por eso hablo de claridad de propósitos, independencia, imaginación y audacia, para enfrentar esa realidad que llega con el comienzo de un 2009 lleno de incertidumbres. ¿Cuáles son las metas que debe perseguir un país como el nuestro? ¿Esas metas atienden las necesidades de cada uno de los sectores de nuestra sociedad? ¿Somos capaces de tener una agenda económica soberana, acorde con unas políticas internacionales y domesticas guiadas por nuestras propias conveniencias y necesidades? ¿Estamos explorando nuevos caminos para la consecución de los cometidos trazados? ¿Cómo vamos en términos comerciales con la Unión Europea, la cuenca del Pacífico y nuestra propia subregión? ¿Hemos cumplido con las tareas requeridas para competir? ¿Cuál es el futuro de la lucha contra las drogas?

Las respuestas del actual gobierno colombiano se reducen a una fórmula poco imaginativa: La reelección. Más de lo mismo, pero en un país que siente que la coyuntura ha cambiado y sobre todo, con una clase empresarial que empieza a percibir la permanencia de Uribe en el poder, como un lastre peligroso, capaz de desestabilizar la nave donde han pasado muy bueno. Solo eso puede explicar la posición crítica de los grandes medios, antes disciplinados corifeos, que llevaron de cabestro a la opinión pública, hacia la hipnosis colectiva en la que ha estado sumido el país durante estos años.

Colombia tiene una gran herramienta política que es la Constitución vigente, fruto de un consenso sin antecedentes y cimentada sobre el respeto a la dignidad humana, la solidaridad y la responsabilidad, para afrontar el panorama incierto. Sus fines son claros, sus principios orientadores y sus instituciones inspiradas por la regla de oro de la democracia moderna, la división del poder público.

La ruta que lleva a la realización de sus metas y la consolidación del Estado Social de Derecho, sería el mejor itinerario para los actuales colombianos en la coyuntura presente. Pero eso no le gusta a Uribe Vélez, que pretende no solamente perpetuarse en el poder. Como consecuencia de su permanencia prolongada al frente del ejecutivo y la condición nominadora de este último, controlará también las decisiones de otras ramas y órganos del Estado; tales como las Cortes y el Banco de la República. La muerte del pensamiento de Montesquieu.

El Presidente no tiene ningún reato de consciencia y ya puso sus cartas sobre la mesa.

¿Nuestros compatriotas seguirán creyendo en una medicina que no obra y tiene efectos colaterales de alto impacto?

martes, diciembre 16, 2008

Sesquicentenario de Pereira: Reflexiones sobre ciudad

¿QUÉ PIENSAN LOS CONCEJALES DE PEREIRA SOBRE EL FUTURO DE LA CIUDAD?
Para animar la discusión acerca de la visión de ciudad que se quiere construir con ocasión del Sesquicentenario, EL CORREO DE ALONSO hizo un sondeo entre algunos de los concejales de Pereira, en torno a las dos últimas preguntas del cuestionario formulado para el primer encuentro de reflexión, el pasado primero de diciembre en el auditorio de la Fundacion Universitaria del Área Andina.

¿Qué obra y/o proyecto considera más importantes, para emprenderse en la ciudad en los próximos 10 anos?


Iván Naranjo: Parque central en terreno del batallón San Mateo.

Fernando Arias Cardona: Recuperación de fuentes hídricas.

Hernando Arcila: Saneamiento hídrico de Galicia.

Juan Carlos Reinales: Plan Maestro Vial.

Rubén Darío Orozco: Creación y ampliación de vías urbanas y actualización y modernización parques centrales de ciudad.

Peterson Lopera: Anillo longitudinal Avenida 30 de Agosto.

Milton René Chávez Molina: Parque de Flora y Fauna y solución Aeropuerto Matecaña.

Yesid Armando Rosso Forero: Adecuación del nuevo aeropuerto.

Piense en un regalo para Pereira, con motivo de su cumpleaños 150.

Fernando Arias: Centro Cultural en Cuba, en honor a Gildardo Castaño Orozco.

Juan Carlos Reinales: Gran escultura de Lucy Tejada en Plaza Cívica.

Juan Pablo Gallo Maya: Completar solución vial de Turín o terminar el Bulevar
de Egoyá o del Sesquicentenario.

Diomedes Toro Ortiz: Teleférico del Alto del Nudo.

Hernando Arcila: Teleférico del Alto del Nudo.

Iván Naranjo: 3 a 5 parques verdes nuevos.

Rubén Darío Orozco: Anillo longitudinal Avenida 30 de agosto.

Peterson Lopera: Mayor seguridad.

Álvaro Escobar González: Apertura Parque Temático de Flora y Fauna.

Milton René Chávez Molina: Un monumento.

Yesid Armando Rosso: Terminar Autopista del Café, con todas sus obras complementarias.

domingo, diciembre 07, 2008

Creado en Facebook, grupo para hablar de Pereira

El concejal liberal Alonso Molina Corrales creó un grupo en Facebook denominado "Pereira, ciudad con destino", con el propósito de motivar una reflexión para concertar una visión de futuro que una los esfuerzos de todos los estamentos de la capital de Risaralda, en pro de un porvenir que nos cobije a las pereiranas y pereiranos, raizales y adoptivos, sin distingo alguno.
El dirigente dijo que su visión futura de Pereira, es una urbe que sea competitiva en lo económico, equitativa en lo social, democrática y participativa en lo político y sostenible en lo ambiental. "Una ciudad caracterizada por el respeto a la dignidad humana y con una movilidad social que premie el estudio y el trabajo honrado", precisó.
Molina Corrales puntualizó diciendo que el nuevo grupo de discusión es un aporte a los trabajos preparatorios de la celebración del Sesquicentenario de fundación de Pereira.

Desde Las Termópilas


PROSPECTIVA DE CIUDAD: ¿COMERCIO O…?

Por Alonso Molina Corrales

Tuve la oportunidad de asistir al primer taller que sobre prospectiva de ciudad, se realizó en la Fundación Universitaria del Área Andina, dentro del marco preparatorio de la celebración del Sesquicentenario de Pereira. Los mundos de la academia, la administración pública, la política, la intelectualidad, la producción y la sociedad civil, se hicieron presentes para empezar a reflexionar sobre la visión de ciudad, que debe convertirse en el propósito colectivo de todos los estamentos pereiranos.

Por eso, en mi opinión, la pregunta más importante del cuestionario dispuesto para orientar la discusión, fue si Pereira debe consolidar una visión como Centro de Negocios y Servicios del Occidente Colombiano - tal como dicen que es en la actualidad - o plantear otra. Con ese cuestionamiento se afronta de una vez la tarea de imaginar la ciudad del futuro, pero también se da la oportunidad de revisar cómo se ha pensado la urbe en los tiempos pretéritos, pues con el interrogante se presume la concertación e implementación de un modelo económico sustentado en el comercio y la oferta de servicios.

Pienso que esa presunción es exagerada, aunque la actividad comercial ha sido la predominante y ha impactado el Producto Interno Bruto; mientras se perciben resultados negativos para el conjunto de la economía local, tal como lo mostró el concejal liberal Juan Pablo Gallo Maya en un reciente foro sobre el tema, convocado por el cabildo municipal.

No hay una visión económica impuesta o concertada, que haya privilegiado al comercio como la piedra angular de nuestro desarrollo, porque no han abundado en la ciudad espacios para reflexionar y concertar alrededor de materias tan complejas.

El florecimiento de grandes establecimientos mercantiles en la ciudad, no responde a una estrategia meditada e implementada por todos los estamentos en concierto. Cabalga sobre el lomo de la irrefrenable vocación comercial de una urbe, nacida alrededor de una fonda, en un cruce de caminos y que se encontró con su destino, cuando a don Valeriano Marulanda Arango se le ocurrió organizar en 1894, la primera feria que hizo célebre la plaza entre los mercaderes y tratantes del ámbito nacional.

También han contribuido las exenciones tributarias concedidas por la administración municipal; bienintencionadas, pero desarticuladas y sin la búsqueda de metas más ambiciosas que conseguir unos cuantos puestos de trabajo.

Por eso, uno de los retos de la reflexión sobre el modelo es cómo convertir la política tributaria del municipio en un motor del desarrollo de la ciudad; más allá de la visión alcabalera. Las exenciones en impuestos como el de industria y comercio, deben estar insertas en la estrategia de city marketing y de reactivación de todo el aparato productivo, concluyó desde hace tiempo el equipo de reflexión liderado por el diputado Ernesto Zuluaga Ramírez.

Por nuestra vocación, siempre podremos llegar a ser un centro de negocios y servicios, pero, ojala, como parte de una visión más amplia, que recoja las otras potencialidades de la urbe y su región, para que las estimule y apalanque. La riqueza generada por ese gran centro, debe quedarse en Pereira, destinada a la financiación de las actividades agropecuarias e industriales, la generación de empleo y la formación de recurso humano.

Para eso se deben estimular las actividades comerciales y de servicios que se encadenen con nuestros productores agropecuarios y nuestros pequeños, medianos y grandes industriales. Impuestos más bajos y trámites abreviados para los comerciantes y empresas de servicios, que compren sus materias primas, mercancías, insumos y elementos de trabajo a productores y proveedores pereiranos y de Risaralda.

El secreto para la adopción de un modelo económico de ciudad exitoso, radica en que sea una herramienta para el desarrollo de la urbe en su conjunto y en especial, para el progreso material y espiritual de sus habitantes. Ese es el manantial del civismo y eso es lo que nos ha enseñado la historia de Pereira. De lo contrario, tendremos en breve uno pocos mercaderes ricos y la mayor parte de la población en la informalidad o la marginación.


alonsomolinacorrales@gmail.com

Temas de ciudad


Desde Comisión Accidental del Concejo:
MOLINA CORRALES ABOGA POR EL DESARME DE LOS CIVILES, MÁS INTELIGENCIA POLICIAL Y LA CONSOLIDACION DE UN OBSERVATORIO DEL DELITO

*Comisión accidental pidió claridad sobre asesinatos de indigentes y travestis y la desaparición de jóvenes.

(Pereira, 2 de diciembre de 2008) Al presentar el informe final de la comisión accidental sobre seguridad y convivencia, el concejal liberal Alonso Molina Corrales enfatizó en la necesidad de desarmar a los civiles, en mejorar la inteligencia policial para anticiparse al hampa organizada y en la consolidación de un observatorio del delito que contribuya a la toma de decisiones en materia criminal.

Como coordinador de la mencionada comisión, el cabildante dirigió un arduo trabajo con la participación de los concejales Fernando Arias Cardona, Álvaro Escobar González, Juan Pablo Gallo Maya y Milton René Chávez Molina y que arrojó varias conclusiones y recomendaciones, entre las que se encuentra mantener la mencionada célula para profundizar en el tema y hacer monitoreo constante a la evolución de las condiciones de seguridad en la capital de Risaralda.

Del mismo modo, la comisión solicitó a las autoridades aclarar los hechos en que han sido asesinados en Pereira indigentes y travestis, así como las desapariciones de civiles en el Área Metropolitana. “Algunos de los concejales no podíamos dejar de expresar nuestra preocupación y rechazo por esta lamentable situación, que aún no se dilucida”, comentó el dirigente liberal.

Ante la plenaria del Concejo, Molina Corrales enunció las conclusiones y recomendaciones de la comisión. La concertación de un nuevo manual de convivencia, la intervención física y social de las zonas identificadas como más inseguras, la implementación de una estrategia de cultura ciudadana que garantice la autorregulación y pactos ciudadanos por la convivencia y concentrar acciones en la población joven, son tan solo algunas de las conclusiones y propuestas.

“Esta comisión accidental o alguna de las permanentes, deberá continuar el trabajo, pues quedó a medio camino. Creo que es necesario un gran encuentro con todas las autoridades en la materia y con los académicos especializados en el asunto, para que cifras en la mano, establezcamos líneas de acción para garantizar la seguridad y la convivencia en Pereira”, puntualizó el concejal liberal Alonso Molina Corrales.





miércoles, diciembre 03, 2008

Nota del Editor

Las siguientes son las columnas Desde Las Termópilas, publicada entre octubre y noviembre de 2008 en el Periódico La Tarde y que no habían sido incorporadas a "El Correo de Alonso" por problemas técnicos.

El Editor

Desde Las Termópilas


DE LA CALLE Y EL ESTALLIDO SOCIAL

Por Alonso Molina Corrales

En su última intervención como conferencista en el seminario económico ANIF – Fedesarrollo, el ex ministro Humberto De la Calle Lombana dijo que gracias a las FARC, no se había presentado un estallido social en el país, pues la protesta terminó repudiada por la opinión, como una más de las armas innobles del grupo subversivo (El Espectador, 27-11-08).

De la Calle junta varios argumentos acertados, para llegar a una conclusión falaz.

Es cierto que el extremismo “fariano” atenta contra el proyecto de una izquierda democrática capaz de gobernar a Colombia y es real que muchas de las expresiones de inconformismo social han sido asimiladas por el país en su conjunto, como una forma de atentar contra las instituciones. Lo que no es real es que esa satanización sea producto de un ejercicio mental libérrimo de esa entelequia dudosa que es la opinión pública.

El etiquetamiento malsano - con resultados fatales, en muchos casos – ha sido un arma del presidente Uribe Vélez para enfrentar a sus enemigos, desviar la atención del país de aquellos temas donde sale mal librado y proyectar la imagen de paladín de la república enfrentada al terrorismo. Fueron Uribe y sus ministros quienes, sin pasar por el Congreso, ni adelantar proceso judicial, proscribieron las huelgas, condenaron a los sindicalistas y convirtieron en terroristas a los disidentes, a los libres pensadores, a los opositores.

Esa estrategia ha sido posible gracias a los medios de comunicación de los grandes beneficiarios del régimen. Hace parte de la conspiración mediática, que embozo el rostro de la Colombia profunda e irredenta, que nunca tuvo respuestas por parte del Presidente, pero tampoco tuvo voz.

A renglón seguido, el ex ministro aboga por una estrategia que le salga al paso al gran estallido social, que augura luego de la inminente desaparición de las FARC.

Otra vez recurre el dirigente al malabarismo dialéctico, porque si va a ver una escalada de la confrontación social, es por el aplazamiento de la resolución de litigios con hondas raíces en la historia patria, atizados por la indiferencia, el cinismo y la violencia de los beneficiarios y sus agentes oficiales y por el carácter punible con el que Uribe y sus epígonos visten toda voz de inconformismo. No por la existencia de las FARC.

Lo interesante es que De la Calle, al prever la agudización de las luchas sociales, admite el ínfimo calado de la política social del régimen uribista, si es que tuvo una. Buenos negocios para unos pocos y la ampliación de la brecha entre ricos y pobres, con la consiguiente desaparición de la clase media, son los fenómenos catastróficos, que ya no puede tapar la ahora cuestionada política de Seguridad Democrática.

Otra afirmación cuestionable. De la Calle habla de la inminente desaparición de las FARC, hecho deseable que, muy a mi pesar, se pone en duda, al conocerse la forma macabra como algunos comandantes militares maquillaban de éxito sus informes de gestión. Me pregunto qué tanto pesan en la aritmética de la guerra, los falsos positivos.

Entonces ¿está equivocado el conferencista al hablar del estallido social? ¿Esa distorsión en el análisis por parte del ex ministro es inocente?

Sabemos del giro de De la Calle frente a la actual coyuntura. Ha marcado distancia frente al presidente Uribe y eso habla de su olfato político, pero al abordar el análisis de los hechos, se pone de manifiesto una visión sesgada por las responsabilidades que tuvo como puntal del actual régimen, en contraposición con la que debería tener uno de los hombres que ayudó a promulgar la Constitución de 1991 y su Estado Social de Derecho.

Su papel de áulico al servicio de gobiernos que han impedido la construcción del Estado Social de Derecho proyectado en el texto constitucional, del cual es casi un padre, contrastan con la imagen de De la Calle aclamado por la Asamblea Nacional Constituyente en pie, el día de la promulgación de la nueva carta.

Creo yo que necesita un acto de contrición más profundo y sincero.


Desde Las Termópilas


LA PUNTA DE LA PIRÁMIDE

Por Alonso Molina Corrales

Con todo lo que ocurre, no puedo dejar de pensar en una figura geométrica que reduce a unas cuantas y simples líneas la realidad nacional y lo que somos como nación: El triángulo.

El triángulo está presente en las formas de las tristemente célebres “pirámides”, un fenómeno que no creo explicado cuando se atribuye a la ingenuidad de las víctimas o al afán de lucro fácil del colombiano.

Las aristas de esas pirámides solo muestran aspectos limitados, de un asunto donde se combina nuestra ancestral inclinación por el atajo, con una gran conspiración para lavar dinero de diversa procedencia. Me pregunto: ¿cómo hicieron tantos para ahorrar e invertir, ganando tan poco?

El triángulo viaja también por los océanos septentrionales, determinando el contorno de los iceberg; que aunque no siempre tienen esa forma, la idea que da la mención de su punta me hace imaginarlos como pirámides flotantes.

Colombia, a pesar de estar en la zona tórrida del planeta, parece que hiciera todos los días un riesgoso recorrido por los gélidos mares del norte, pues siempre debe enfrentar ominosos escollos boyantes, ante los cuales solemos decir que “solo estamos viendo la punta del iceberg”.

Los pocos testimonios y confesiones de los ex jefes paramilitares, son la punta de un iceberg que rezuma sangre y que debería generar ahora, cuando prevemos la magnitud del genocidio, varias preguntas: ¿Los patrocinadores evidentes y agazapados de ese tipo de organizaciones criminales, conocían hasta dónde iban a llegar sus agentes oficiosos? ¿Cuál va a ser la posición de la Corte Penal Internacional, una vez pueda actuar dentro del marco del tratado internacional que vincula a Colombia? ¿Qué pasará con Álvaro Uribe Vélez cuando no pueda disponer de las herramientas que le proporciona su investidura?

Los falsos positivos y los desaparecidos son los pedazos que se desprenden del glacial flotante de la seguridad democrática. Muertos de utilería para alimentar un oscuro plan con fines macabros y que nos obliga a preguntar, si esas bajas sustentaban los exitosos indicadores de la lucha contra la guerrilla, entonces ¿cuál es la verdadera situación de la guerra? ¿Es real el anunciado colapso de las FARC?

Los planes departamentales de aguas son la punta de una conspiración que tiene como objetivo, despojar a los municipios del servicio de acueducto y saneamiento hídrico, porque para el Gobierno del presidente Uribe le fue difícil escriturar las cuencas hidrográficas a los particulares, o como se les conoce en el argot privatizador, operadores especializados. Bien por la Corte Constitucional.

Los síntomas recesivos de la economía colombiana, son la parte superior de un témpano piramidal de proporciones inimaginables, que emergió cuando nos dimos cuenta de que los buenos indicadores locales, no provenían de comportamientos endógenos y por el contrario, eran parte de la histeria consumista y especulativa global.

Los intereses norteamericanos, una clase empresarial emergente y sin escrúpulos y la corrupción a todo nivel son las puntas de un triangulo situacional, que se comporta como un círculo vicioso, dentro del cual está la población inerme y una visión de Estado que proclama la Constitución de 1991. Un triángulo que hace las veces del iceberg contra el cual puede chocar la nave de nuestra institucionalidad.

En este mar que cruza Colombia, cada barco podría tener su iceberg, tal como el Titánic tuvo el suyo con naufragio incluido.

Desde Las Termópilas

RESPETO HUMANO

Por Alonso Molina Corrales

Una de las celebraciones que demandará de los colombianos una actitud reflexiva, democrática y patriótica será la del 7 de agosto de 2019, cuando se cumplan los doscientos años de la batalla de Boyacá y, según el gobierno, dos centurias de vida independiente.
Por esa razón, se diseñó un plan que tiene a Colombia y a la fecha mencionada, como el horizonte mental dentro del cual se deberán alcanzar metas estratégicas capaces de redimir a la Nación de la pobreza, la corrupción y la violencia y encausarla por la ruta del desarrollo.
Más allá de la discusión histórica y política, sobre lo acertado de identificar la batalla de Boyacá como el suceso que dio inicio a nuestra vida como república independiente, la fecha misma nos lleva a hacer valoraciones cruciales, a la luz de sucesos recientes que involucran a las Fuerzas Militares con hechos criminales de suma gravedad.
Cuando se conmemora la batalla de Boyacá, también se honra al Ejercito de Colombia, a esa fuerza que derrotó a los españoles una y otra vez, hasta expulsarlos de la Nueva Granada y de América y que a lo largo del siglo XX forjó una gran reputación por su profesionalismo, su apego al ordenamiento constitucional y legal de un país afecto a los incisos y su postura apolítica, no beligerante en términos proselitistas.
El papel jugado el 9 de abril de 1948 en apoyo al gobierno legítimo de Mariano Ospina Pérez, a pesar de ofertas relacionadas con la instauración de un gobierno castrense dada la gravedad de la revuelta, fue un argumento para apuntalar ese respeto, que luego se generalizó cuando las Fuerzas Militares protegieron la vida y honra de ciudadanos inermes y comunidades enteras, amenazadas por el accionar criminal de los ¨chulavitas¨, la policía partidista de entonces, y de los bandoleros alzados en armas contra el presidente Laureano Gómez.
La aplicación de la tesis de seguridad hemisférica liderada por los Estados Unidos de América, luego del triunfo de la Revolución Cubana, el fracaso de Bahía Cochinos y la crisis de los misiles soviéticos, involucró a las fuerzas militares latinoamericanas en una lucha contra las propuestas anticapitalistas de los populistas locales y de los partidos y grupos armados impulsados desde La Habana, Moscú y Pekín, que fue más allá de combatir la insurgencia bélica. Los esfuerzos de la inteligencia militar y de las distintas armas, estuvo en ocasiones documentadas, al servicio de quienes pretendían lograr el consenso por medio de la desaparición de los antagonistas y disidentes.
Lamentablemente, el Ejército de Colombia no fue la excepción y hace parte de las páginas tristes de la historia nacional, su defensa de una institucionalidad parapetada en la intolerancia y la violación sistemática de los derechos humanos, durante una época en que el estado de sitio era la norma para gobernar al país.
El de ahora es un Ejército que debe compartir con la mayoría de los colombianos inermes y trabajadores, la meta de derrotar a los grupos armados ilegales de cualquier filiación y acabar con el narcotráfico y el flagelo del secuestro, con arreglo a los fines, principios e instituciones de nuestro Estado Social de Derecho, que se cimenta en la dignidad humana, la solidaridad y la responsabilidad. Sus triunfos contra la subversión brillan más, cuando se comprueba que sus acciones son ejemplo de la forma como deben actuar los guardianes de una democracia fundamentada en el acatamiento de la ley y el respeto del ser humano.
Por todo lo anterior, la desvinculación de importantes oficiales del Ejército, como consecuencia del caso de los jóvenes de Soacha, es obvia, pero no suficiente. La institución castrense y el gobierno nacional deben ir hasta las últimas consecuencias, con el objeto de determinar si lo ocurrido es algo episódico o, por el contrario, es un mal generalizado que amerite otro tipo de medidas, incluyendo aquellas con efectos en el estamento político, como sería una eventual salida del Ministro de Defensa.
De acuerdo a la reseña de arriba, nuestras fuerzas militares y sus actuaciones, son el reflejo del centro de impulsión política, revestido de una legitimidad formal, que siempre ha merecido el acatamiento de los soldados.

Desde Las Termópilas


NUEVA SEDE

Por Alonso Molina Corrales


Se podría decir que los periódicos son la expresión del vigor de una ciudad y que en muchos casos, sus páginas son como la huella digital de todo lo que caracteriza a cada urbe en lo político, en lo social, en lo económico y en lo cultural.

Desde muy temprano, surgió entre los pereiranos el interés de expresar ideas, exponer habilidades literarias y dar cuenta de los acontecimientos parroquiales, a través de la publicación de periódicos, que fueron reflejando con su desigual y corta aparición, la evolución de una aldea con pretensiones.

Siguiendo esa tradición, hoy por hoy, Pereira se bosqueja a mano alzada ante los ojos de propios y extraños, cuando decimos que desde mediados de 1975 circula el periódico La Tarde, un matutino con nombre de vespertino, que ha sido protagonista y notario mediático del desarrollo de la capital de Risaralda.

Hoy, cuando inaugura su nueva sede en la vía que conduce a Armenia, quienes hemos estados asociados a la vida reciente del rotativo, nos sentimos orgullosos y agradecidos, pues la inversión hecha no solo implica mejoramiento del producto final recibido por los lectores. También es una apuesta por Pereira y su porvenir.

Durante los seis años largos en que trabajé como periodista de esta casa editorial, me tocó laborar en la vieja residencia de la familia Molina en la carrera 9ª entre calles 20 y 21, que luego se convirtió en la moderna sede que albergó al personal y los equipos del rotativo, hasta el trasteo a las instalaciones que se inauguran hoy con presencia del Presidente de la República.

Recuerdo la sala de redacción de la vieja sede: El patio fue techado y cerrado con una división de madera burda, para albergar los escritorios de los redactores que, con su algarabía y sus cigarros, convertían la hora de cierre de la edición en una experiencia no apta para cardiacos.

Fueron muchas las horas que allí pasamos, pues el periódico no solo era nuestro lugar de trabajo. Para la mayoría de periodistas provenientes de otras ciudades, La Tarde también era como la casa y los compañeros de labores hacían las veces de las familias que habíamos tenido que dejar atrás. Luego de entregar las respectivas páginas, demorábamos la salida, pues preferíamos quedarnos compartiendo con los del turno de la noche, que afrontar la soledad de un cuarto de alquiler.

El edificio que ocupó el lugar de la vieja casona, abrió sus puertas cuando en el país se preparaba para estrenar Constitución Política y se experimentaba una sensación de optimismo. Todo olía a nuevo; no solo la institucionalidad política, también los muebles de la moderna sala de redacción, que en nada se parecía a la que habíamos ocupado durante tantos años.

Al igual que antes, la inauguración de las nuevas instalaciones de La Tarde en la vía a Armenia, será la apertura de otra etapa que involucrará a toda la casa editorial y a Pereira misma, pues el impulso que implica la mudanza, mejorará la lectura que diariamente el medio de comunicación hace de la ciudad y sus gentes.

Felicitaciones.

jueves, octubre 09, 2008

Desde Las Termópilas

CONTRA LA VIOLENCIA: SOLIDARIDAD Y DISCIPLINA SOCIAL

Por Alonso Molina Corrales

Resulta paradójico que, justo cuando el editorialista de LA TARDE (edición del 9 de octubre de 2008) resalta el esfuerzo que han hecho los gobiernos departamental y local y la Policía Nacional, para dotar a Pereira de los dispositivos que garanticen la preservación de ese bien supremo que es la seguridad, se conozca el deterioro de los indicadores relacionados con homicidios en la capital de Risaralda. Según el reporte de prensa, un incremento del 20% registraron las muertes violentas en la ciudad en los primeros nueve meses de 2008. Mientras que los casos en lo corrido de este año llegaron a 313, durante el mismo período de 2007, la cifra alcanzó los 261.

Y digo que es paradójico, porque lo reseñado como positivo por el editorial de LA TARDE no es equivocado. Está funcionando el 1, 2, 3, las cámaras de vídeo en las calles sirven para judicializar delincuentes y el pie de fuerza se ha incrementado, al tiempo que el tema de la seguridad es la prioridad del Alcalde Israel Alberto Londoño.

Entonces, ¿qué pasa?

El derecho a la vida se vulnera en una magnitud, que ubica a nuestra ciudad entre las más inseguras del país; mientras vemos como las autoridades de policía se esfuerzan en atribuir el fenómeno, a la lucha que por el control del mercado de la droga enfrentan diversas organizaciones del hampa, como si la veracidad de esa afirmación nos pudiera relevar de la obligación de enfrentar con seriedad la problemática desde la óptica local.

Sin poner en duda el carácter de campo de batalla que tiene Pereira en la guerra del narcotráfico y sin olvidar el agudo deterioro social, que alienta el permanente reclutamiento de jóvenes desesperanzados por las diferentes fuerzas ilegales en pugna, es necesario también revisar otras cifras que amplían la visión del tema.

Según la Policía de Risaralda, en lo que va corrido del presente año, 43 mujeres perdieron la vida durante hechos violentos en el Departamento, lo que representa un incremento del 10% en comparación con el mismo período de 2007, cuando la cifra llegó a 30. Pereira es la población con mayor número de mujeres ultimadas en 2008 con 23 casos, que confrontados con los 17 del 2007, arrojan un incremento del 35%. En la mayoría de los casos, las causas de los decesos se atribuyeron a violencia intrafamiliar e intolerancia.

Con lo anterior, vemos que un significativo porcentaje de los homicidios en Pereira no son una consecuencia directa de la guerra de las mafias y que por tanto, es necesario que las autoridades competentes y todos los estamentos sociales emprendamos una reflexión que nos lleve a preguntarnos sobre el trasfondo social de esta violencia sin banderas – no impactada por la Seguridad Democrática del Presidente Uribe - y sobre el papel que frente a fenómenos como la delincuencia organizada y el deterioro de las relaciones interpersonales y familiares, deben jugar las autoridades municipales. De lo contrario, ningún esfuerzo se verá recompensado.

No basta con asegurar que los homicidios se deben a variables difíciles de intervenir desde el ámbito local. Un permanente control de las calles por parte de la fuerza pública, una inteligencia policial dedicada a madrugarle a la delincuencia en todo lo que tenga que ver con sus negocios y sus conflictos y un sistema georeferenciado de información para construir una verdadera política pública criminal, son acciones que se pueden liderar por parte de las autoridades, con el apoyo de la sociedad civil. Simultáneamente, al quehacer violento y corruptor del hampa organizada, se debe enfrentar una política orientada a brindarles alternativas de vida a los jóvenes que hoy se convierten en “gatilleros” de la mafia o verdugos de sus propios familiares, amigos y vecinos.

Una vez más, la solidaridad sumada a la responsabilidad y a la disciplina social es la formula que aparece señalando el camino.

jueves, octubre 02, 2008

Desde Las Termópilas

¿POR QUÉ MEGABUS DEBE ESTAR INCLUIDO EN LAS OBRAS DEL SESQUICENTENARIO?

Por Alonso Molina Corrales

Aprovechar la celebración del Sesquicentenario de Pereira, para incluir en el paquete de obras propuesto para la efeméride, aquellas que impliquen ajustar el actual Sistema de Transporte Masivo Megabus como verdadera columna vertebral del futuro desarrollo urbano de la capital de Risaralda, es una gran oportunidad, que también debe servir para dimensionar sus futuros desarrollos, con el criterio de que contribuyan a la construcción de una mejor ciudad en términos de más velocidad, más capacidad transportadora, más espacio público, más zonas verdes y más aire puro. Es decir, más bicicletas y caminantes.

Para nadie es un secreto que la forma como debió planearse y ejecutarse el mencionado proyecto, debido a las exigencias del Gobierno Nacional como socio mayoritario y las limitaciones presupuestales del municipio, generaron una especie de choque entre lo que esperaba la ciudadanía de Megabus y lo que en un principio se ha ofrecido, amen de los impactos negativos iniciales generados por éste en la movilidad de los usuarios del transporte público – deterioro de las frecuencias y tiempos y desaparición de rutas – y reducción de la malla vial dispuesta para el uso y goce de los propietarios de vehículos particulares.

Tampoco se le escapa a nadie, que con todo lo criticable que pueda tener Megabus en esta primera etapa, es hoy por hoy una de las más importantes obras públicas, que pone a la ciudad como pionera a nivel nacional y le aporta una herramienta crucial para su desarrollo urbano, si logramos que lo hasta hoy construido se convierta; gracias a ciertas intervenciones físicas y procesos de animación cultural dirigidos a generar autorregulación ciudadana; en la columna vertebral alrededor de la cual la ciudad se transforme y se haga disfrutable para todos sus habitantes. Ese mismo criterio deberá instruir la proyección, ejecución y operación de los nuevos ramales que, según la evolución de la operación comercial y financiera, deberán construirse en la calle 17 y las avenidas de las Américas y del Río.

Entrar a solucionar conflictos como los que afectan la movilidad en las avenidas 30 de Agosto y del Ferrocarril; con puentes o semáforos peatonales y calzadas de servicio, por ejemplo; y la ejecución de las intercepciones requeridas para articular el sistema en consideración a las necesidades de la ciudad y no de los intereses del Ministerio del Transporte, podrían ser algunas de las obras físicas pertinentes.

Lograr lo anterior implica recursos que, en condiciones normales, no se encuentran a la vuelta de la esquina. Por eso se debe aprovechar la celebración del cumpleaños ciento cincuenta de Pereira, pues ese tipo de celebraciones deben ser aprovechadas para garantizar la ejecución de aquellos proyectos estratégicos, que siempre ceden espacio ante los más urgentes.

En carta dirigida al Alcalde Israel Alberto Londoño Londoño, le señalé que era un acierto mirar nuevamente a los ríos Otún y Consota, como verdaderos hitos articuladores del futuro desarrollo urbano de Pereira, como también lo son las cuencas de Megabus; realidades físicas que de acuerdo a su manejo, podrían ser articuladores citadinos o barreras que dividan a Pereira, como en un momento dijeron que lo eran la línea del Ferrocarril de Caldas y la propia avenida que ocupó su lugar.

Una vez más invito al debate.

sábado, septiembre 27, 2008

Nota del Editor

Después de un receso obligado por asuntos domésticos, vuelvo a poner en circulación este medio de comunicación y diálogo, que para esta ocasión da cuenta de un mes de septiembre bastante propósitivo en temas de ciudad, como consecuencia del inicio de los trabajos preparatorios de la celebración de los ciento cincuenta años de fundación de Pereira y la conmemoración del centenario del nacimiento del Maestro Luís Carlos González Mejía.
"Desde Las Termópilas" se hicieron importantes aportes en ese sentido y por eso se incluyen esas columnas, así como los discursos que ofrecieron el diputado Ernesto Zuluaga Ramírez y el concejal Alonso Molina Corrales, durante las sesiones solemnes que sus corporaciones públicas convocaron en honor a la memoria del poeta de la tierra.
Por su parte y con el objeto de contribuir a la organización del sesquicentenario, Molina Corrales lanzó un par de propuestas, a través de carta dirigida al Alcalde de Pereira Israel Alberto Londoño. Se incluye el comunicado.
Volvemos a la web para que sigamos conversando.
El Editor

Propuestas para la ciudad

Plantea Concejal Molina Corrales:
INCLUIR EN PROYECTO DEL SESQUICENTENARIO, OBRAS PARA MEGABUS Y CONCURSO SOBRE HISTORIA DE LOS ÚLTIMOS 50 AÑOS DE PEREIRA

Sendas propuestas para ser incluidas en el proyecto de celebración del Sesquicentenario de la ciudad, presentó el concejal liberal Alonso Molina Corrales, que comprenden obras para Megabus como otro eje estructurante del desarrollo urbano y la convocatoria a un gran concurso nacional e internacional que recoja la historia de Pereira de los últimos cincuenta años.
En misiva enviada al alcalde de Pereira, Israel Alberto Londoño Londoño, el cabildante precisó que “…Megabus debe ser incorporado a la forma de imaginar la ciudad, de manera tal que su actual presencia y su futuro crecimiento, sean una oportunidad de promover desarrollo y sostenibilidad urbana, a través de intervenciones físicas que conviertan la infraestructura existente en lo que debió ser desde un principio –el proyecto precursor de la Pereira del siglo XXI-, y los planteados ramales de la calle 17 y de las Avenidas del Río y de las Américas, en las iniciativas orientadas a ganar más tiempo y espacio para el goce de sus habitantes”.
En cuanto a la segunda propuesta el señor Molina Corrales precisó que el Sesquicentenario es una buena oportunidad para revisar la historia de Pereira y sobre todo, dar cuenta desde las ciencias sociales del desarrollo de la urbe en los últimos cincuenta años. “Por eso propongo convocar a un gran concurso nacional e internacional sobre este tema, bajo la coordinación de una institución experta en la materia y con jurados de reconocimiento en el mundo académico latinoamericano”, anotó.
Se deberá premiar la historia de Pereira que registre en forma científica, pero con lenguaje asequible para todo tipo de personas, el devenir de la urbe en lo económico, lo político, lo social, lo étnico; con especial énfasis en los últimos cincuenta años y en fenómenos como las ciudadelas Cuba y Villasantana, la conurbación con Dosquebradas, la metropolización de sus relaciones con otros vecinos y su interacción y peso específico dentro del concierto nacional.
La convocatoria podría hacerse a mediados de 2009, con plazo para la entrega de trabajos en diciembre de 2010 y publicación de la obra en el mismo mes del año siguiente.

Centenario del Nacimiento del Poeta Luís Carlos González

Colombia, Risaralda y su capital conmemoraron el pasado viernes 26 de septiembre, el centenario del nacimiento del Maestro Luís Carlos González, con una serie de actividades entre las que se destacaron las sesiones solemnes del Concejo de Pereira y de la Asamblea Departamental.
Durante las mismas, los ponentes de las iniciativas que vincularon a los dos entes territoriales a la celebración de la efemeride, el concejal Alonso Molina Corrales y el diputado Ernesto Zuluaga Ramírez, pronunciaron sendos discursos que a continuación transcribimos:
LA NOSTALGIA PRESTADA Y EL MAESTRO LUÍS CARLOS
Por Alonso Molina Corrales
Me acontecen cosas que a veces parecen mágicas.

En alguna ocasión, en una crónica, vinculé mi llegada a Pereira con el deceso del Maestro Luís Carlos González, pues arribé a la ciudad por primera vez, cuando ésta lo despedía con aguacero y en medio de grandes expresiones de dolor.

Para ese momento, mi bohemia precoz me había facilitado algún conocimiento sobre el poeta y sus letras convertidas en bambucos y el ramal paisa de mi árbol familiar, tenía ubicado al maestro y su obra en el altar de sus afectos literarios, junto con Jorge Robledo Ortiz y Carlos Castro Saavedra.

El romance que la opinión pública tuvo con el presidente Belisario Betancurth al comienzo de su mandato, contribuyó a que la figura del maestro se visibilizara más allá de los círculos literarios y musicales, gracias al especial afecto que el mandatario le expresó en diversas ocasiones.

Yo, como buen consumidor mediático e interesado en los asuntos del poder, tomé atenta nota de esa relación, que de algún modo retrataba la personalidad del dirigente conservador.

Pero el antecedente más impactante tuvo que ver directamente con una canción que conocí en un momento muy especial de mi juventud bugueña. Empezaba a mostrarse el sol luego de una prolongada velada con aguardiente, canciones y poesía en la vieja cartuja de mi primo Hernán Mejía Arango, cuando alguien entonó acompañado por un tiple: “Cuando prendió la mañana candela sobre los cerros, te fuiste como la dicha que siempre se va en silencio…”, para que luego de una serie de estrofas nostálgicas culminara cantando: “cuando la luz de la tarde, se la roban los luceros y no queda en el rancho más que un montón de recuerdos, si pregunta el corazón, que cómo se escribe un verso, casi que grita tu nombre la mirada de mi perro”. Así conocí una de las más bellas letras de Luís Carlos González, Sin Palabras o los Ojos de mi Perro, que después inmortalizaría mi paisana Beatriz Arellano.

Luego de unos días, el anfitrión de esa tenida mágica me contó que leer la poesía del poeta pereirano y escuchar los bambucos compuestos gracias a su inspiración lírica, era algo litúrgico en su familia, por la admiración que su padre -un paisa de esos que tienen finca en el cielo y una tienda en el sol- le tenía a González y su obra y sobre todo, por la emoción que causaban en el alma de su progenitor, las estrofas de La Ruana.

Me contó con lágrimas en los ojos, que cuando éste agonizaba, víctima de un cáncer feroz, le dijo: Mijo, yo no quisiera morirme sin haber escuchado La Ruana. A lo que mi primo le contestó: No se preocupe papá, que no demoran en ponerla en la radio. Al poco tiempo, desde el pasillo que daba acceso a las habitaciones de la casa de la avenida Roosvelt, un trío empezó a interpretar el bambuco con música de José Macias y la letra inmortal de Luís Carlos González. Mi padre expiró tranquilo esa misma tarde, precisó mi primo.

Cuando llegué a Pereira esas eran las nociones que tenía sobre el Maestro. Una mezcla de información literaria y una experiencia vivencial que había impresionado mi alma joven, sin mucha comprensión, pues en últimas me parecía que todo lo que el poeta representaba era cosa de la cultura paisa; un compendio de creencias, historias y tradiciones un tanto lejanas para mí, a pesar de mi ascendencia antioqueña.

Solo fue cuando empecé a vivir a Pereira y a exponerme al irresistible encanto de su gente, que empecé a experimentar algo increíble y conmovedor, que yo he llamado la nostalgia prestada y que creo, es un fenómeno asociado con la transacción espiritual que hace el inmigrante con el medio que lo acoge con calidez.

Gracias a la obra de Luís Carlos González y al testimonio de personas cercanas a él, que luego me honraron con su amistad, hice un curso acelerado de pereiranismo, reforzado eso sí, con sesiones nocturnas en ese taller del alma que fue para varias generaciones el legendario Páramo de Eleazar Orrego; la misma tienda de esquina que recibía al poeta y sus amigos, en esa bohemia inocente de aquellos años que terminamos añorando sin haber vivido.

Me preguntaba el por qué de ese raro fenómeno, pues no entendía esa sensación de nostalgia agridulce por unas épocas que no fueron las mías y en una tierra donde no había nacido.

La búsqueda de una respuesta hizo que me encontrara cara a cara con una parte oculta de mi identidad, para reconocer mi ascendiente paisa, con toda su carga genética, como algo de trascendencia en mi forma de sentir, pensar y actuar.

Sobre todo, entendí que el vínculo con esa tradición de trabajo incansable de los antioqueños, era la angustia existencial que me impidió que sucumbiera ante los peligros del hedonismo y los ofrecimientos de los dueños del atajo. Estoy seguro, pudo más el arriero que le da perrero a mi alma y determinó que mi existencia fuera útil y plena, que los demonios que torcieron y frustraron las vidas de tantos de mis contemporáneos.

Ese encuentro con una parte de mi lo tuve gracias a lo que representa Luís Carlos González y tantos otros escritores y poetas que me introdujeron en esa especial forma de ver la vida que tienen los pereiranos y en esa disposición, ese aprestamiento a servir, a vincularse a lo común, a lo público, que los caracteriza y que también está presente en la vida y obra del poeta.

González Mejía fue un hombre cívico y puso al servicio de lo que el pensaba que debía ser Pereira, sus dotes líricas, su prestancia como periodista y su compromiso como activista.

Por eso él es uno de los forjadores de lo que yo he denominado la etapa heroica de la historia de la capital de Risaralda, no solo porque haya sido protagonista de las gestas cívicas que honran la historiografía local y refuerzan el especial discurso axiológico que de ella emana o porque haya hecho de textos inolvidables como Retocando Imágenes, un compendio de crónicas para la nostalgia prestada.

También porque fue un hombre crítico, que señalaba lo que no estaba bien, aún en verso. “Porque se volvió ciudad, murió mi pueblo pequeño, el de calles empedradas y amplios balcones al viento…”, decía el maestro, para luego enumerar las lacras que supone el crecimiento de la aldea de sus amores, en su “Maldita sea la ciudad”, bambuco que suena a denuncia en la voz de Lilian Salazar Chujfi, con el acompañamiento de la guitarra de Orlando Vásquez.

Luís Carlos González no fue el poeta lelo en sus abstracciones aéreas. Fue modelador de la época que le tocó vivir con intensidad, con esa intensidad propia de los pereiranos y que yo comparto como uno más de los que hemos sumado nuestra suerte a la de esta tierra bendita, que nos permitió trabajar y entender que el honor está en servir y en sentirse parte de algo que es superior a uno mismo, como lo es Pereira.

Por eso, cuando mi amigo, el periodista Luís Alberto Ruiz Peñuela, en nombre de la Fundación Luís Carlos González y a instancias del señor alcalde Israel Alberto Londoño, me pidió que impulsara el acuerdo por medio del cual el municipio de Pereira se vinculaba al centenario del nacimiento del poeta mayor, sentí otra vez la magia que acompaña algunos sucesos de mi vida. Sentí que de esa manera, se reconfirmaba esa condición de pereirano por convicción que me honra y me compromete y me lleva a agradecer en todo momento el hecho de haber venido a templar en esta tierra de promisión.

Mil gracias
IMPOSIBLE NO PONERLE MUSICA A LOS POEMAS DEL MAESTRO
Por Ernesto Zuluaga Ramírez
La Asamblea Departamental de Risaralda ha querido liderar el proceso de exaltar en su debida forma una efemérides asociada a quien representa sin ninguna duda un ícono en la cultura de nuestra ciudad y nuestro departamento: Los cien años del natalicio de LCG.

Él es el poeta de la raza, el de la historia, el de la pereiranidad. Así lo hemos apreciado y reconocido los que hacemos parte de esta tierra y de su desarrollo.

Es imposible separar a LCG de nuestro pasado. Van tan intimamente ligados, que evocar a cualquiera de los dos termina siendo igual.

Nuestros hijos y nietos y las futuras generaciones tendrán en los versos de LCG el mejor referente para recrear lo que fue la infancia de nuestra ciudad, para repasar las vivencias y las circunstancias que forjaron el carácter y la idiosincrasia de los pereiranos.

Particularmente, en mi caso, reconozco en el bardo al cultor del costumbrismo, al cantor sencillo y cristalino que encontraba siempre un verso para contar cada anécdota y cada hecho que sucedía en la pujante Pereira del siglo XX. Por su pluma desfilaron los sitios, los hechos, las personas y todo lo que sucedía en su entorno muy antioqueño de costumbres, y muy cafetero y campesino de vivencias. Pero por sobre todo, pereirano de sentimientos.

Nadie sintió mas suya la condición de hijo de esta tierra, ni ha expresado con mayor riqueza lo que significamos para el mundo. De LCG nacen nuestros apellidos: querendona, trasnochadora y morena.

La describió con adjetivos que están tallados indelebles a su historia. Fértil Pereira. Por derecho es pereirano todo al que a sus lares llega. Aquí no hay forasteros ni Pereira tiene puertas.

LCG abriga en sus versos los valores de nuestra raza, y nos deleita con descripciones muy exactas que recrean la adolescencia de esta ciudad.

Era imposible que el sentimiento de nuestras gentes y que sus músicos y cantantes no echaran mano de sus versos para cantarle nuestra tierra. A LCG lo asociamos irremediablemente con nuestra música. LCG es bambuco, es tiple y guitarra.

Pero pocos saben que jamás compuso una canción. Que no fue compositor. Que el papá de bambucos y pasillos fue en verdad escritor, bardo y poeta que dió inspiración a nuestros músicos y cantores y arrancó notas a los tiples y guitarras de bohemios y serenateros.

Mi casta, La Esquina, Compañero, Vecinita, Muchachita Pereirana y muchas canciones más fueron entonces compañeras inseparables de nuestros romances juveniles, y lo seguirán siendo por siempre en nuestros corazones y en nuestros sentimientos pereiranos.

A quién de nosotros no se le eriza la piel, cuando lejos de esta tierra, escuchamos las notas de “La Ruana”?. Se despierta el arraigo y el sentimiento pereirano. Se arruga nuestro corazón y anhelamos entonces sucumbir a la dulce maldición del Padre Cañarte: El que de Pereira se va, a Pereira vuelve.

Este bambuco es y será siempre casi el himno de Pereira.

La historia de nuestro departamento también está ligada eternamente a nuestro poeta. El himno de Risaralda no podía tener otro inspirador que LCG. En él nos describe con deleite como vió la luz nuestro pujante departamento y nos marca el derrotero de lo que lo que debe ser siempre el reto de nuestras gentes y de futuras generaciones:

“Más justicia, más paz, más trabajo, más cultura, más luz y enseñanza, y más leña avivando la lumbre hacendosa de la humilde cabaña, ...” .

Cien años de orgullo pereirano queremos celebrar hoy con todos y cada uno de los risaraldenses.

Gracias