NO NOS OYE O NO NOS “PARA BOLAS”
Por Alonso Molina Corrales
Algunos jerarcas políticos de la región se molestaron porque la bancada liberal en el Concejo de Pereira, al rechazar públicamente el “peaje social” propuesto para financiar los tramos inconclusos de la Autopista del Café, declaró que los intereses económicos y la dignidad de la ciudad y el departamento, habían sido burlados durante más de diez años por el concesionario y el gobierno nacional, “mientras los dirigentes risaraldenses guardaban un inexplicable silencio”.
Incluso uno de ellos ofreció hacer una relación de las actividades adelantadas en Bogotá a favor del progreso de Risaralda, para demostrar que al menos él, no se había quedado callado ante la ”mamadera de gallo” de los tres últimos mandatos presidenciales, en relación con la mal llamada autopista y otros compromisos insolutos.
La verdad es que algunos de los congresistas de Risaralda tienen la capacidad de hablarle al oído al Presidente Uribe, como también lo hicieron en tiempos de Andrés Pastrana, en razón a los importantes votos puestos por el departamento durante las elecciones de cada uno de ellos.
Es posible que el tema de la Autopista del Café haya sido punto a tratar en las agendas agotadas entre esos voceros de Pereira y los altos dignatarios del Estado y seguramente, esas gestiones derivaron en el sinnúmero de reuniones sostenidas durante más de un decenio con los ministros del transporte y los ejecutivos de la firma concesionaria, que concluían con la reiteración de promesas siempre incumplidas.
Es más; fue después del último encuentro con funcionarios de la cartera del ramo – programada para demostrar el compromiso del Presidente Uribe con Pereira y su departamento – que se conoció lo del peaje social; el moño que corona la buena voluntad del régimen para con la patria de don Gonzalo Vallejo Restrepo.
Podría ser que todo lo anterior absuelva a algunos de la eventual responsabilidad en la vergonzosa historia de la Autopista del Café, pero nos deja en el peor de los mundos; pues de esa manera se comprueba que no vale la febril actividad de algunos barones electorales influyentes, ante la indiferencia de un régimen dispuesto a defender intereses contrarios a los de Risaralda y ubicados en enclaves geográficos hostiles hasta hace apenas unos años al proyecto colectivo y axiológico que representa la existencia de nuestro departamento y su capital.
Si es así, podríamos concluir que el Presidente de la República oye a los dirigentes risaraldenses, pero no le “para bolas” al Departamento. ¿Entonces, en qué les “copia” el primer magistrado de la Nación, para que estén tan amañados con él?
Habrá que preguntarle a José Obdulio.
Entre tanto, debemos pedirle a todas las fuerzas de Pereira y Risaralda que se pronuncien en contra del famoso peaje social. Las autoridades deben también dar su opinión y poner al servicio de ésta causa superior su capacidad de liderazgo. Estamos listos a cerrar filas.
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