martes, junio 13, 2006

El Correo #19

Pereira, Junio 7 de 2006 # 19

BAGATELAS*
Periodismo para la memoria

Por Alonso Molina Corrales

Colombia nunca fue un país reeleccionista y quienes ocuparon la Presidencia de la República más de una vez, lograron la hazaña en circunstancias especiales y ejercieron el poder en medio de un tormentoso clima político y social. Solo seis de los sesenta y ocho mandatarios de la Era Repúblicana, han obtenido ese privilegio.

Simón Bolívar ocupó la presidencia de la Gran Colombia, desde 1819 hasta marzo de 1830, gracias a las ratificaciones que de esa investidura hiciera el Congreso. Fueron la Guerra de Independencia y luego el golpe que lo volvió dictador después del fracaso de la Convención de Ocaña, los que permitieron su permanencia en el poder, en medio de una virulenta oposición que llegó a atentar contra su vida.

Tomás Cipriano de Mosquera fue presidente de Colombia, en cuatro ocasiones debido a circunstancias coyunturales especiales y a sus excepcionales condiciones de liderazgo. Dos de sus presidencias las logró como líder de la única revolución triunfante de nuestra historia, cuando en 1861, lideró la guerra contra el gobierno conservador de Mariano Ospina Rodríguez y en esa condición fue elegido presidente provisorio. Esa dignidad le fue ratificada por la Convención de Rionegro en 1863, con lo cual dio inicio a su tercer mandato. Su cuarta y última sentada en el Solio de Bolívar, fue interrumpida por un golpe de Estado, tras el cual fue desterrado fuera de las fronteras patrias.

Manuel Murillo Toro, la figura civil más importante del liberalismo de la mitad del Siglo XIX, ocupó la presidencia de la república en dos ocasiones no consecutivas, pues por entonces era posible la reelección presidencial, más no en forma inmediata. El fenómeno obedeció a que el político tolimense era el caudillo más relevante de lo que entonces de conocía como el Olimpo Radical, la formación creadora de la Constitución de Rionegro, que limitó el poder de los jefes de Estado, hasta el punto de que cada período era tan solo de dos años.
Con solo estos tres casos, se puede comenzar a validar la tesis de que, históricamente, Colombia no ha sido un país reeleccionista y que la ratificación de Álvaro Uribe Vélez en el poder es un hito que amerita un análisis de fondo, que vaya mucho más allá de la observación de las causas inmediatas y se centre en el problema de nuestra madurez política como nación.

Quizás el caso que mayor similitud tiene con el del Presidente Uribe, es el de Rafael Núñez, quien fue primer mandatario en tres ocasiones, en nombre del lema Regeneración o Catástrofe, cuya aplicación llevó a la promulgación de la constitución política de 1886, de corte conservador, confesional y centralista. El político cartagenero, en su propósito regenerador, pasó del radicalismo liberal a una postura de derecha, que lo llevó a aliarse con el conservatismo, para hacer de Colombia el Estado que fue hasta 1991. Su elección en repetidas ocasiones y la transformación institucional que lideró durante sus mandatos, fueron posibles gracias a la necesidad de rescatar a la nación de la anarquía que padeció durante la vigencia de las instituciones de la Constitución radical de 1863.

El otro presidente favorecido con la reelección, fue Alfonso López Pumarejo, quien apuntaló su segunda aspiración al Solio de Bolívar en la gestión transformadora de su primer período, reconocido como el de la Revolución en Marcha y que puso a Colombia a tono con las necesidades de un país del siglo XX, la más grande aspiración de quienes eligieron presidentes liberales, luego de cincuenta años de hegemonía conservadora. Sin embargo, su segundo mandato fue sacudido por la acción decidida de una oposición que incluso promovió un golpe militar y que a la postre influyó en su decisión de retirarse antes de finalizar el período constitucional.

Junto a estos casos excepcionales que podrían confirmar la regla de que Colombia no es un país reeleccionista, están las historias de quienes fracasaron en su intento de llegar a la presidencia por segunda ocasión. Tales son los casos de Carlos Lleras Restrepo, que no logró ser postulado por su partido, el Liberal, como candidato a ocupar nuevamente la primera magistratura y el de Alfonso López Michelsen, que siendo el aspirante oficial por esa colectividad, fue derrotado por el conservatismo, como consecuencia de la disidencia liderada por Luís Carlos Galán Sarmiento.

La tradición no reeleccionista de los colombianos y la necesidad de estudiar a fondo, desde la perspectiva de la cultura política, la ratificación de Álvaro Uribe Vélez en el Solio de Bolívar, como suceso trasgresor de ese paradigma , se confirman con los casos excepcionales en que un dirigente ha ocupado la Presidencia de la República en más de una ocasión y llevan a preguntar si lo que paso el 28 de mayo es otra excepción que confirma la regla o es el síntoma de cambios en las costumbres políticas de los colombianos. Queda abierto el debate.

*”Bagatelas, periodismo para la memoria”, se emite en el boletín cultural de la Emisora Remigio Antonio Cañarte (97.7), los miércoles y viernes a las 5:00 de la tarde.

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