martes, agosto 13, 2013

Entre el Nudo y el Tatamá

ARMONIZACIÓN DE UNA VISIÓN

Por Alonso Molina Corrales

La Asamblea de Risaralda, a instancias mías y como una consecuencia del Foro que sobre Ordenamiento Territorial convocó la corporación hace algunas semanas, liderará el estudio de los diversos ejercicios de planeación y prospectiva que existen en la región, con el objeto de identificar una forma de artícular sus metas, armonizar sus estrategias y proponer un conjunto de acciones que como una hoja de ruta nos acerque efectivamente a la realización de una visión de futuro.

Pero, ¿tenemos una visión de futuro que comprometa a todos los estamentos de Risaralda?, ¿si la hay en alguno de los trabajos académicos sobre prospectiva, qué tanto la comparten los ciudadanos comunes y corrientes y qué tanto la entienden, la acatan y la incorporan como meta de su quehacer, los políticos, los dirigentes gremiales y los gobernantes?

Yo insisto en que en la región el pecado no esta en la ausencia de una reflexión estratégica; por el contrario, abundan los documentos producidos en ese tipo de ejercicios, como también la frustración que implica la imposibilidad de instrumentalizarlos y de evaluar sus efectos en el contexto de nuestra sociedad y en el territorio.

Ese insulso resultado expresa la fragmentación de nuestra sociedad, el autismo de sus estamentos, la insolidaridad y el desinterés de los ciudadanos, la frivolidad pragmática de los políticos, el onanismo de la academía, el egoismo de los gremios de la producción y la desviación de poder de los responsables de las instituciones del Estado a nivel municipal y departamental.

Por eso, la armonización de los ejercicios de prospectiva y planeación que pretendemos adelantar en la Asamblea de Risaralda, debe ser paralela a la formulación de unos nuevos planes de ordenamiento territorial, que luego de haber evaluado los resultados de los anteriores, sean capaces de darle a los municipios, módelos y metas de ciudad que determinen la forma como debe organizarse el territorio. También debe ser acompañada la armonización, por un Departamento dispuesto a ejercer las nuevas responsabilidades que sobre ordenamiento territorial le entregó la recién expedida ley orgánica sobre esa materia.

Más allá de lo anterior, la importancia de una meta o una visión surgida de un ejercicio de prospectiva, radica en que su construcción sea democrática e incluyente, sin sesgos previos, sin agendas bajo la mesa y sobre todo, con una capacidad vinculante basada en la voluntad ciudadana. Creo, por ejemplo, que la visión de la futura Pereira, el modelo de ciudad al que le vamos apostar como resultado de la formulación del nuevo Plan de Ordenamiento Territorial o del ejercicio de prospectiva y planeación que escojamos y redactemos, debería ser avalada por los pereiranos y pereiranas a través de una consulta popular.

Por el momento, lo propuesto es revisar el estado del arte de la planeación y la prospectiva en la región y en ese ejercicio yo espero una masiva asistencia, pues es un tema que a todos compete.






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