ARMONIZACIÓN
DE UNA VISIÓN
Por Alonso Molina Corrales
La
Asamblea de Risaralda, a instancias mías y como una consecuencia del
Foro que sobre Ordenamiento Territorial convocó la corporación hace
algunas semanas, liderará el estudio de los diversos ejercicios de
planeación y prospectiva que existen en la región, con el objeto de
identificar una forma de artícular sus metas, armonizar sus
estrategias y proponer un conjunto de acciones que como una hoja de
ruta nos acerque efectivamente a la realización de una visión de
futuro.
Pero,
¿tenemos una visión de futuro que comprometa a todos los estamentos
de Risaralda?, ¿si la hay en alguno de los trabajos académicos
sobre prospectiva, qué tanto la comparten los ciudadanos comunes y
corrientes y qué tanto la entienden, la acatan y la incorporan como
meta de su quehacer, los políticos, los dirigentes gremiales y los
gobernantes?
Yo
insisto en que en la región el pecado no esta en la ausencia de una
reflexión estratégica; por el contrario, abundan los documentos
producidos en ese tipo de ejercicios, como también la frustración
que implica la imposibilidad de instrumentalizarlos y de evaluar sus
efectos en el contexto de nuestra sociedad y en el territorio.
Ese
insulso resultado expresa la fragmentación de nuestra sociedad, el
autismo de sus estamentos, la insolidaridad y el desinterés de los
ciudadanos, la frivolidad pragmática de los políticos, el onanismo
de la academía, el egoismo de los gremios de la producción y la
desviación de poder de los responsables de las instituciones del
Estado a nivel municipal y departamental.
Por
eso, la armonización de los ejercicios de prospectiva y planeación
que pretendemos adelantar en la Asamblea de Risaralda, debe ser
paralela a la formulación de unos nuevos planes de ordenamiento
territorial, que luego de haber evaluado los resultados de los
anteriores, sean capaces de darle a los municipios, módelos y metas
de ciudad que determinen la forma como debe organizarse el
territorio. También debe ser acompañada la armonización, por un
Departamento dispuesto a ejercer las nuevas responsabilidades que
sobre ordenamiento territorial le entregó la recién expedida ley
orgánica sobre esa materia.
Más
allá de lo anterior, la importancia de una meta o una visión
surgida de un ejercicio de prospectiva, radica en que su construcción
sea democrática e incluyente, sin sesgos previos, sin agendas bajo
la mesa y sobre todo, con una capacidad vinculante basada en la
voluntad ciudadana. Creo, por ejemplo, que la visión de la futura
Pereira, el modelo de ciudad al que le vamos apostar como resultado
de la formulación del nuevo Plan de Ordenamiento Territorial o del
ejercicio de prospectiva y planeación que escojamos y redactemos,
debería ser avalada por los pereiranos y pereiranas a través de una
consulta popular.
Por
el momento, lo propuesto es revisar el estado del arte de la
planeación y la prospectiva en la región y en ese ejercicio yo
espero una masiva asistencia, pues es un tema que a todos compete.
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