TAREAS DESPUÉS DE UN ENCUENTRO
Por Alonso Molina Corrales
Las conclusiones y tesis
de los investigadores que participaron en el encuentro “Otras
miradas a la historia. Pereira 150 años”; organizado por la
Asamblea de Risaralda en la semana que termina, como un aporte a la
celebración del cumpleaños de la capital; a parte de ser polémicas,
son retadoras.
Suscitan la controversia,
porque califican el relato historiográfico convencionalmente
aceptado o “historia oficial”, de mito y ponen en duda, sin
decirlo, el rigor científico de quienes han adelantado en la comarca
la importante y nunca bien ponderada labor de traer el pasado al
presente.
Incitan, por lo tanto, a
la revisión de ese quehacer, al involucramiento de muchas más
personas en el oficio de historiar; y a utilizar la investigación y
la representación del pasado que surge de ellas, como finas
herramientas para entender el presente y así tomar las mejores
decisiones en materia política y administrativa de cara al futuro.
Lo anterior es, ni más ni menos, reintroducir la visión humanística
a todas las disciplinas y profesiones, reivindicar las ciencias
sociales -particularmente la historia- como una materia fundamental
en la formación de los ciudadanos e irremplazable en la preparación
de quienes desean asumir las responsabilidades propias del liderazgo
en todos los ámbitos de la sociedad.
Lo necesario, entonces,
es que la revisión del preterito sea una práctica permanente,
aunque no estemos de aniversario. Lo indispensable es extraer de
aquel examen las lecciones y saber actuar en consecuencia con ellas,
al enfrentar como cuerpo social las vicisitudes del presente y
concertar los propósitos del mañana. Lo ideal es una comunidad
consciente de donde viene y de lo que ha hecho para llegar al hoy,
conocedora de los riesgos del momento y decidida a construir el
futuro, con lo mejor que mostró de ella la reflexión histórica.
Para incorporar esa forma
de pensamiento que es la historia a la caja de herramientas de la
política y la administración pública, es necesario fortalecer
instituciones como las academias y la maestría que hoy ofrece la
Universidad Tecnológica de Pereira; fundar escuelas de ciencias
sociales, fomentar las investigación y la divulgación de los temas
relacionados y crear el Archivo Histórico de Pereira y Risaralda.
Acciones como las
anteriores nos permitirán -más allá de establecer quienes fueron
los padres de Pereira y Risaralda y las razones e intereses que
agenciaron en su momento- saber si los más caros valores que
reivindica nuestra historia, son los mismos del presente y tienen
capacidad de orientarnos hacia el futuro, y determinar las formas de
entender y relatar la ciudad y la región propias de los grupos
poblacionales, la étnias, los estamentos y clases que hacen de
Pereira una urbe compleja, contradictoria y dinámica.
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