domingo, julio 21, 2013

Entre el Nudo y Tatamá

TAREAS DESPUÉS DE UN ENCUENTRO
 
Por Alonso Molina Corrales
 
Las conclusiones y tesis de los investigadores que participaron en el encuentro “Otras miradas a la historia. Pereira 150 años”; organizado por la Asamblea de Risaralda en la semana que termina, como un aporte a la celebración del cumpleaños de la capital; a parte de ser polémicas, son retadoras.

Suscitan la controversia, porque califican el relato historiográfico convencionalmente aceptado o “historia oficial”, de mito y ponen en duda, sin decirlo, el rigor científico de quienes han adelantado en la comarca la importante y nunca bien ponderada labor de traer el pasado al presente.

Incitan, por lo tanto, a la revisión de ese quehacer, al involucramiento de muchas más personas en el oficio de historiar; y a utilizar la investigación y la representación del pasado que surge de ellas, como finas herramientas para entender el presente y así tomar las mejores decisiones en materia política y administrativa de cara al futuro. Lo anterior es, ni más ni menos, reintroducir la visión humanística a todas las disciplinas y profesiones, reivindicar las ciencias sociales -particularmente la historia- como una materia fundamental en la formación de los ciudadanos e irremplazable en la preparación de quienes desean asumir las responsabilidades propias del liderazgo en todos los ámbitos de la sociedad.

Lo necesario, entonces, es que la revisión del preterito sea una práctica permanente, aunque no estemos de aniversario. Lo indispensable es extraer de aquel examen las lecciones y saber actuar en consecuencia con ellas, al enfrentar como cuerpo social las vicisitudes del presente y concertar los propósitos del mañana. Lo ideal es una comunidad consciente de donde viene y de lo que ha hecho para llegar al hoy, conocedora de los riesgos del momento y decidida a construir el futuro, con lo mejor que mostró de ella la reflexión histórica.

Para incorporar esa forma de pensamiento que es la historia a la caja de herramientas de la política y la administración pública, es necesario fortalecer instituciones como las academias y la maestría que hoy ofrece la Universidad Tecnológica de Pereira; fundar escuelas de ciencias sociales, fomentar las investigación y la divulgación de los temas relacionados y crear el Archivo Histórico de Pereira y Risaralda.

Acciones como las anteriores nos permitirán -más allá de establecer quienes fueron los padres de Pereira y Risaralda y las razones e intereses que agenciaron en su momento- saber si los más caros valores que reivindica nuestra historia, son los mismos del presente y tienen capacidad de orientarnos hacia el futuro, y determinar las formas de entender y relatar la ciudad y la región propias de los grupos poblacionales, la étnias, los estamentos y clases que hacen de Pereira una urbe compleja, contradictoria y dinámica.

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