Durante gira de Simón Gaviria:
DEBEMOS BLINDAR A QUINCHIA DE EFECTOS
NOCIVOS DE BONANZA MINERA, DIJO MOLINA
• Propuso encadenar minería artesanal con el trabajo de los orfebres locales.
| Quinchía, laboratorio minero |
El diputado Alonso Molina Corrales le pidió al Presidente de la Cámara de Representantes y jefe único del liberalismo, Simón Gaviria Muñoz, ayudar convertir al municipio de Quinchía en un laboratorio de políticas de aprovechamiento integral de la bonanza minera que se prevé en esa zona, para que la riqueza que genere beneficie a sus habitantes y se mitiguen los efectos colaterales negativos.
La afirmación la hizo en Quinchía, cuando en compañía de Gaviria Muñoz, asistió a un acto político con concejales y dirigentes liberales de la mencionada localidad y una comitiva de Pereira, presidida por el ex alcalde Juan Manuel Arango Vélez, en el teatro de la Casa de la Cultura.
“Creo que la discusión de un nuevo código minero que se dará en el Congreso de la República, abre las puertas a la adopción de medidas dirigidas a tener en Colombia una minería sostenible y socialmente responsable y evitar así que municipios como Quinchía encuentren en la bonanza una trampa”, dijo Molina Corrales.
Recordó que en Colombia y Latinoamérica, las bonanzas basadas en el buen posicionamiento global de materias primas y de recursos naturales no renovables, han dejado malos recuerdos, pues el dinero lo aprovechan los grandes conglomerados internacionales y en los pueblos del área de influencia solo queda carestía, cultivos abandonados, prostitución, alcoholismo, pobreza y violencia. “La historia del mítico Macondo que narra Gabriel García Márquez en Cien Años de Soledad, es un compendió de la locura y el dolor que dejan esos procesos de prosperidad instantánea”, enfatizó.
Señaló que la mejor manera de aprovechar la bonanza y alejar las lacras sociales que trae consigo, sería insistir en medidas para que el sector agropecuario se vea fortalecido financieramente con los excedentes de la minería, proteger a los mineros artesanales con tradición de permanencia y propiciar que accedan a los títulos para la explotación; así como encadenar lo extraído por ellos con el trabajo que adelantan los talleres de orfebrería que se asientan en Quinchía. “Con el oro que extraen de sus montañas y ríos y con el valor agregado aportado por la filigrana de los orfebres, podríamos posicionar nuestra propia marca de clase mundial”, comentó para luego decir que está de acuerdo con Gaviria Muñoz, en el sentido de que las grandes empresas dedicadas a la extracción del metal precioso deberían pagar impuestos de industria y comercio y de compensación ambiental a los municipios donde adelantan sus actividades.
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