jueves, marzo 18, 2010

Panorama político

COLETAZOS DE UNA ELECCIÓN
Por Rodrigo Álvarez de la Fístula
A Diego Patiño Amariles las cuentas le salieron como esperaba, luego de haber sufrido un poco entre las cuatro de la tarde y las diez de la noche del domingo pasado, cuando fue evidente que el liberalismo risaraldense perdería una curul en cámara y Vivian López lideraba los conteos.
El siguiente paso
Con su triunfo, que no es el de su partido, el congresista puede sentarse a pensar en concretar lo que ya se había previsto como el siguiente paso, que es una alianza con Enrique Soto para repartirse la alcaldía de Pereira y la Gobernación de Risaralda. La primera para el senador de la U y la segunda para el ex gobernador, que se la tiene prometida a su amigo y lugarteniente Alberto Arias Dávila.
La hora de los amigos
Aquí empiezan a jugar los amigos de cada cual. Arias en el tema de la gobernación, ya había logrado sacar del camino al otro aspirante a esa posición dentro de la órbita del patiñismo, que era el ex gobernador Carlos Botero, del que dicen tenía pactos con Enrique Soto, a pesar de que era el anfitrión de las reuniones de los equipos de trabajo de Juan Carlos Valencia.
Los que más pueden
Priman los más amigos, eso sí. Por eso, en la U, deben bajarse del bus de las aspiraciones a la alcaldía de Pereira, John Diego Molina, Enrique Vásquez e incluso el concejal Yesid Rozo, el pupilo del hoy mandatario Israel Londoño.
Les va tocar bajar la cabeza ante el verdadero candidato de Enrique Soto a la alcaldía que es Diego Barragán, el más amigo, el más cercano, el que más le ha ayudado en todo, EN TODO.
Una sorpresa
También podríamos esperar una gran sorpresa, muy de la forma de actuar de Enrique Soto. Como pista, respondan a la pregunta de ¿quién ha sido por mucho tiempo el gran socio político del ahora flamante senador? Donde hubo fuego cenizas quedan.
No hay nada seguro
Y eso es más cierto que un diablo. Hasta a Alberto Arias se le puede embolatar su gobernación, si se acaba de cocinar algo sorpresivo. El diputado Mario Marín está pensando seriamente en volver a poner su nombre a consideración del electorado para el primer puesto del departamento. Su amigo de toda la vida, Diego Patiño, es el jefe de lo que quedó del liberalismo y su más grande opositor a su aspiración en 2007, el ex presidente César Gaviria Trujillo, ya no es el jefe del partido a nivel nacional.
Los grandes quemados
En el pabellón de quemados de las pasadas elecciones están, obviamente, Juan Carlos Valencia y Vivian López; también su esposo y mentor Octavio Carmona y los ex gobernadores Carlos Botero y Ernesto Zuluaga. Con excepción de la dama derrotada, todos curtidos guerreros de la política, expuestos muchas veces a las llamaradas de la derrota. ¿Qué pasará con pieles más tiernas como la de la misma Vivian y las de los concejales Alonso Molina y Juan Pablo Gallo?
Con gazas hasta en los oídos
Así llegaron el lunes siguiente a las elecciones los dos concejales liberales. Son los dos únicos miembros del cabildo de Pereira que perdieron todo el 14 de marzo. Se les hundió el senado y la segunda cámara y ambos, Gallo como vocero de la bancada liberal y Molina como presidente del directorio municipal de Pereira, son responsables de una institucionalidad que naufraga por momentos. ¿Será que la adversidad los acabará de unir?
Todos lo miran
En el liberalismo, con desconcierto, todos miran hacia el lugar donde Juan Manuel Arango Vélez aparentemente reposa. Muchos lo ven como la salvación, otros como el “coco” que va a venir a revolcar toda la política y pone en riesgo los privilegios de los amigos de los gobiernos de Pereira y Risaralda. ¿Será que Arango se le  mide a otra alcaldía? ¿Qué tal la gobernación de Risaralda? En las huestes del antiguo alcalde se siente el entusiasmo cuando se habla del tema y muchos hablan de que con él, el liberalismo recuperaría el poder.
Israel y Víctor
Son indudablemente los ganadores del proceso. Demostraron que pueden imponer sus condiciones políticas y les cumplieron a sus jefes. Israel puede descansar porque le cumplió a Soto y ahora se concentrará en sus responsabilidades como administrador. Víctor ayudó a fortalecer un Partido Conservador que ahora tiene ínfulas de gobernar, incluso en Pereira.

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