DEUDORES SOLIDARIOS
Por Alonso Molina Corrales
El año pasado comenté en mi columna “Desde Las Termópilas”, que un connotado pontífice del uribismo risaraldense, con credencial de legislador y hoy con pretensiones de llegar a la cámara alta, se había visto a gatas para responderle al entonces director de Radio Sucesos RCN de Risaralda Fabio Castaño Molina, una pregunta sencilla: ¿Qué había hecho el presidente Uribe por Risaralda, como para merecer la reelección? Creo que luego de muchas vueltas dijo que la Autopista del Café y Familias en Acción.
Sin hallar la respuesta para el importante interrogante, procedí a extender la pregunta del colega Castaño Molina a otros dirigentes políticos, profesionales, funcionarios y líderes gremiales, uribistas y anti uribistas. De la información recogida, llamó la atención la suministrada por aquellos amigos del Presidente en Risaralda con responsabilidades políticas: Quienes no tuvieron la misma habilidad del jerarca reporteado por RCN Radio, en el sentido de atribuirle al actual gobierno obras y programas de administraciones anteriores, salieron del aprieto citando las frases de cajón con que el régimen sustenta su estrategia mediática y una que otra babosada idiosincrática y sin convicción.
Como la lealtad de los áulicos tampoco tenía origen en una numerosa e importante participación burocrática en el Gobierno Nacional, yo esperaba que la pregunta sin respuesta pudiese ser el mejor argumento para convencer a los risaraldenses sobre la necesidad de poner fin al régimen uribista, por medio de abundantes votos ilustrados sobre la frustración de una región olvidada y burlada por el Presidente y vulnerada en sus intereses para favorecer los de antiguos liderazgos regionales y centralizadores.
Aunque la Corte Constitucional nos privó de esa dicha en aras de preservar el Estado Social de Derecho y no podremos por ahora pasarle la cuenta de cobro al Presidente Uribe, si hay en este asunto y para efectos de la elección de un nuevo Congreso, lo que en Derecho Civil se conoce como codeudores o deudores solidarios, con los cuales el próximo domingo podremos “arreglar las cargas”.
Al momento de depositar el voto para elegir a nuestros representantes y senadores, debemos preguntarnos quiénes fueron cómplices en el Congreso del recorte de las transferencias para la salud y la educación; cuáles son los instigadores de la entrega del aeropuerto Matecaña, nuestro patrimonio, a los contratistas afectos a Palacio – me refiero al Palacio de la Carrera, no al genio de Armenia-; dónde están los que han guardado silencio en la infinidad de ocasiones en que Uribe y sus ministros, en los consejos comunitarios y en sus despachos, nos mintieron sin rubor sobre las legítimas e inaplazables reivindicaciones de Risaralda y Pereira. También debemos identificar a los cómplices de las maniobras inescrupulosas, dirigidas a enriquecer a los amigos, sostenedores y parientes del Ejecutivo y a prolongar su permanencia en el poder indefinidamente, para solaz de los cortesanos insaciables. ¿Qué dijeron esos privilegiados aúlicos del mandatario sobre los falsos positivos, los negocios de Tomás y Jerónimo y Agro ingreso Seguro?
Como la respuesta a la fija lleva a establecer una continua omisión por parte de esos congresistas risaraldenses; éstos últimos deben responder en forma solidaria por la factura que el país, nuestro departamento y su capital, le tienen preparada al Presidente Uribe. El domingo podremos cobrarla por ventanilla, eligiendo a consciencia y pensando en el tipo de vocería que nuestra región necesita en Bogotá. Llegó la hora de expresarnos.
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