A PROPÓSITO DE UN FORO: OFERTA EDUCATIVA PERTINENTE
Por Alonso Molina Corrales
El foro convocado por la UTP, la Misión de Observación Electoral, el Observatorio de Medios, Academia y Sociedad y la Red de Universidades de Risaralda, para abordar con los candidatos a la Cámara el tema de la educación y el desarrollo regional, desde la perspectiva de ciencia, tecnología e innovación, constituye la vinculación de la academia y los políticos al debate de un tema pendiente.
En la discusión por desarrollar deberían estar también los dueños del aparato productivo y sus gremios, con el plan regional de competitividad que construyeron hace poco y con sus verdaderos intereses sobre la mesa, que en ocasiones no son los mismos que los del resto de la sociedad.
Una política educativa basada en el desarrollo de nuestras competencias científicas y tecnológicas y que abra nuestras mentes a la innovación, debe amarrarse con una oferta curricular dirigida a satisfacer las necesidades de los diversos sectores de la economía y en particular, a fortalecer las cadenas productivas consolidadas y promisorias.
El gran pacto entre los empresarios, el gobierno y las universidades es posible a nivel de las especializaciones, maestrías y doctorados -¿por qué no?-, con el fin de que nuestro profesionales se cualifiquen para asegurar la competitividad basada en la mayor productividad y la constante innovación.
En esta alianza, el sector productivo señalará sus necesidades en materia de tecnologías y talento humano calificado y aportará conocimiento práctico y recursos. Como contraprestación tendrá una lista de innovaciones para implementar en aras de una mayor productividad y un contingente de técnicos, tecnólogos y profesionales capacitados para la incorporación de las nuevas invenciones.
Las universidades, por su parte, crearán un portafolio de programas de postgrado orientado a cualificar el talento humano con base en las necesidades del aparato productivo regional y local, haciendo énfasis en la investigación científica, la adecuación tecnológica y la innovación constante y sistematizada para la solución de problemas y mejoramiento de procesos. El concurso de la academia puede ir hasta la operación de una institución tripartita (gobierno, empresas, universidades), dedicada a la investigación para el mejoramiento de la productividad y la cualificación de la mano de obra. A cambio, la academia tendrá un nuevo mercado con altas demandas y un amplio campo de experimentación para aprovecharlo en la práctica docente.
El gobierno deberá alentar la alianza con recursos de su presupuesto y una política de estímulo tributario para la creación y fortalecimiento de las cadenas productivas consolidadas y prometedoras, que redoble su apoyo a las que tengan base tecnológica y demanden recurso humano cualificado. La tasa de retorno de esta apuesta la percibirán Risaralda y la capital en su conjunto, con la generación y defensa del empleo, el posicionamiento de la región como destino halagüeño para la inversión y el fortalecimiento de sus establecimientos de educación superior.
¿Y los políticos? ¿Qué deben hacer los que lleguen al Congreso? En las cámaras deben cerrar filas en torno a la defensa de la educación pública superior y en particular, en apoyo a la Universidad Tecnológica de Pereira, sitiadas por los privatizadores del régimen. Al interior de sus partidos, como jefes naturales de los mismos, están llamados a incorporar en sus propuestas y programas de gobierno, la defensa de la productividad y el empleo, como un todo indivisible, sin falsos dilemas; una mirada holística moldeada por una educación incluyente y vinculada a las realidad de nuestro entorno.
Empresarios, académicos, administradores públicos y políticos, deben entender que hay unas metas ubicadas dentro de la intercepción formada por el encuentro de sus órbitas de interés, donde también confluye la conveniencia pública y por tanto son objetivos comunes alrededor de los cuales debemos organizarnos y actuar. Cuando hablamos de educación y desarrollo regional, asociado a ciencia, tecnología e innovación, estamos frente a uno de esos propósitos de beneficio para el conjunto de la sociedad. Pereira y Risaralda ameritan una respuesta que vaya más allá de la calentura electoral.
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