martes, junio 10, 2008

El Columnista Invitado

El dedo en llaga

EL PAÍS DESBOCADO

Por Álvaro Rodríguez Hernández

Todo apunta a que el Congreso, le cerraran las llaves. Todo apunta a que lo clausuren y boten el candado.

Los hechos vergonzosos de la Colombia de hoy, no pueden ser más dicientes de la infección que afecta la política. De antemano, tendremos elecciones y personas nuevas empujando el tarjetón. Rigor, hoja de vida, calidades, primarán en este proceso de depuración que se registra en el país oculto que parecemos.

Colombia vive una ruptura en muchos cambios de su vida institucional, la que se ahondará para mejorar. Los contrapesos del poder están desbalanceados y en un juego turbio. Con cartas marcadas, como los viejos tahúres sin mirarle la cara al adversario.

Lo de hoy cambiará de manera radical y el mapa se barajará. Partidos que juegan a imponer candidatos, a acuerdos imposibles, tendrán sepultura anunciada. Condenados a ser castigados por el embrujo de sus propias aspiraciones. Los partidos son una baraja incompleta que se tira a la mesa sin ideología alguna. Hay mas Presidente que partidos, con los riesgos que implica para la deslegitimización y el absurdo en medio de crecientes anuncios de “vaticinios funerarios”, mientras las firmas para el referendo flotan entre lo complejo. Vía pueblo como constituyente primario.

Afuera, en la galería, venden un acuerdo nacional como otro frente torcido que busca enderezar lo que está podrido. Tapándose la nariz y la boca antes que caigan todos por la silla vacía. Alguien tendrá que ser el sepulturero para seguir cavando el entierro de la Constitución del 91.

La hecatombe – en nombre de la oposición- tiene nombre de Presidente – candidato mientras el Congreso inmóvil espera el dictamen de la autopsia.
La profilaxis requiere de buenos cirujanos.

El elector hoy está cada vez mas confundido. Aturdido por el escenario de la crisis. De otra revocatoria con nombre cambiado que impulsan entre ruidos palaciegos, entre los ahogos de la hecatombe financiera que no podrán ocultar por el alud del desempleo, por el encarecimiento de los alimentos y porque nos dedicamos a mirar para otro lado en una Colombia judicializada y próxima a seguir comiendo “seguridad democrática”, por rebatiña o mezquindades como agrega el coro.

El país va mal. De fondillos para el estanco así los quiebres del Dane, anuncien cifras crecientes, empalagosas y poco creíbles.

Pero, el espectáculo mediático dice otra cosa entre el voto oculto que se cocina para asumir verdaderos compromisos de dignidad. Luna de miel no se repite.

alvarocomunicaciones@yahoo.com

No hay comentarios.: